10. ¿Qué haces en mi puerta? Dulce. Diez minutos después estamos desnudos, en la cama del Golden River. Su pene me entra con ganas, y nuestras manos se entrelazan, me veo completamente excitada en sus ojos de mar, y gimo de placer, y él gruñe apropiándose de mi cuerpo, es un momento sublime en el que existimos solo él y yo, sin nombres ni pasado, ni presente, ni futuro, solo él y yo en un momento en el paraíso. —Voy a correrme... Lo sé, sus embistes se vuelven cada vez más y más profundos, una urgencia los forza. Siento el calor de sus fluidos en mi cocha, enseguida se saca el condón y me lo enseña lleno de su leche, a modo de trofeo, y le hace un nudo y lo deja en el mismo lugar que la noche anterior. James me mira de reojo. —Ven aquí —me dice y yo, sin pensarlo me apoyo en su tor

