9. Salud, dinero, y amor. Dulce. Tras tres horas de ida y vuelta y de inventarme que soy una fan del cigarro de marca impronunciable, dejo sobre el velador de mi jefe, el sexy y con aire misterioso de mi jefe Owen Crane, el paquete de veinte cajetillas. Misión cumplida. Estoy de vuelta, despeinada y sudada pero lo he conseguido. La puerta se abre y doy un respingo. —Veo que lo conseguiste —me dice desde atrás. Debo controlarme y no demostrar que me calienta. Que me derrito de tan solo escucharle, procuro verme normal, como si no me perturbara su presencia. Giro y sonrío. Papacito... ¿Qué? No me juzgues, me entenderías si lo tuvieras en frente de tí, cómo ahora mismo lo tengo yo. Elegante. Sensual. Mirada que habla de misterio y que anhelas tener, de ser su centro de toda su aten

