28. No va a cambiar por tí. Dulce. Al parecer no soy la primera que llega temprano. El guardia ya me conoce y no me pide mi tarjeta de pase. Este día todo se ve tan maravillosamente bien. Voy directo al ascensor. Ni bien llegue arriba pienso cambiarme de ropa. Vamos, que venir a trabajar con un vestido tan mono como este me hace parecer una ejecutiva importante. Estoy feliz y se me ve en la cara. Hoy empiezo una nueva etapa de mi vida y con novio agregado, oh, sí, no me cambio por nada. No es que haya estado buscando novio, solo que... ya es tiempo de dejar atrás esos pensamientos pesimistas de que no me interesa el amor porque está claro que no es verdad, aunque trate de engañarme a mi misma. James Gerald es mi novio y trataré de darle felicidad, de la misma manera que él lo hace.

