25. El néctar de sus labios. Dulce. —He olvidado algo. ¿Me permites unos minutos? —con suavidad, James se aparta de mí, y sale de casa. Me quedo ahí mismo esperándolo. Un par de minutos después regresa con una caja de bombones en las manos. —Bienvenida a Los Ángeles, bonita —me dice. Los recibo con la boca abierta. No me lo esperaba. Mi primer instinto es darle un beso pero eso solo lo complicaría todo, si lo que quiero es mantenerlo a salvo de mí. —Vaya, vaya, gracias. Es la primera vez que alguien me obsequia algo al regresar de un viaje. Aquí mismo, en la entrada a casa y sin esperar un solo segundo abro la caja de bombones. Se ven tan hermosos los corazones que me dan penita tener que comerlos. Le acerco uno a la boca. —Abre la boca —le ordeno y James lo hace, y hago que se la

