26. Este beso es una promesa de amor. Dulce. —Wow... eso ha sido intenso... —James musita con una sonrisa de sorprendido, y acalorado. Bebo un poco de agua para bajar mi calentura. —Bueno, ahora mi único apetito eres tú —me dice, mirándome con ganas de llevarme a la cama y de olvidar la cena. —Pero tengo hambre —le digo yo, y regreso al menú. Vuelve el mesero. —Quiero el platillo principal, y una cerveza fría por favor —le digo, y el mesero anota en la tablet. —Yo quiero lo mismo —le dice James. Unos minutos después, en lo que tenemos una conversación agradable llega la comida. Mis ojos se abren al ver la cerveza. Ni bien el mesero me sirve una copa la vacío de una. Uhmmm ¡Qué delicia, por dios! Me doy cuenta que James no me quita los ojos de encima. —Lo siento. Estaba sedient

