~Capítulo 3~

2127 Words
AUSTIN   Puedo sentir el agarre de su mano mientras caminamos de vuelta a mi departamento, pero no es solo eso, él sigue asustado, y el ruido de los autos en la calle no lo ayudan a calmarse. Pese a que estudio robótica avanzada y he leído decenas de libros al respecto, me cuesta creer que un muñeco puede sentir tales emociones. Estoy sorprendido y a la vez no tengo idea de qué hacer a partir de ahora. ¿Cómo viviremos juntos?, ¿cómo puedo cuidar de él si a duras penas puedo conmigo? Toma mi brazo con fuerza cuando un auto pasa cerca de nosotros sonando el claxon a un ciclista irresponsable. Eso no hizo más que detenerme por unos segundos para después reanudar la marcha. Jayden es un human doll recién encendido, solo reconoce cosas básicas, no tiene idea del mundo y yo debo enseñarle. Eso es uno de mis mayores problemas, no soy muy paciente para enseñar. Siempre he hecho mis experimentos solo, casi no tengo amigos, en la Universidad solo le hablo a Peter, pero no lo considero un amigo de verdad, soy, en pocas palabras, un asocial. Da otro brinco cuando escucha el ladrido de un perro. A este paso me dejará sin brazo. Me lo quito como puedo y lo jalo a la orilla de la calle para evitar que choque contra otras personas, cosa que venía haciendo desde que salimos, si queremos llegar pronto a casa debo tranquilizarlo primero. —Jayden. Escúchame, no voy a soltarte, pero si me arrancas el brazo en el proceso tendremos un problema. —Mi charla solo lo asusta más, su expresión de asombro es clara. —¿Amo Austin puede perder el brazo? —Claro, ahora entiendo cuál es el problema, lo está tomando literal. —No, es solo una expresión. Mi brazo seguirá donde está, pero si jalas mucho de él me dolerá. ¿Lo entiendes? —parece pensarlo por unos segundos, entonces asiente en respuesta—. Bien, ahora regresemos. Tomo su mano y reanudamos el camino. Esta vez luce más tranquilo, pero eso no evita que golpee los hombros con las personas. Debo buscar un trabajo, uno donde pueda estar vigilando a ese muñeco sin que ocasione un problema. Mamá me dejó dinero antes de morir, pero el fondo se está agotando y eso es un uno de mis más próximos problemas. Jayden no come, lo cual es un alivio entre tanta desgracia, aunque sí necesita otro tipo de cosas, como ropa y calzado, y eso es algo que cuesta dinero, un dinero que yo no tengo. —Todo sería más sencillo si al menos pudiera ver —digo en voz alta. Me mordí la lengua justo después, su expresión afligida y triste me removió la conciencia—. Lo dije sin pensar, no es tu culpa. Su silencio solo hace que mi culpa sea mayor. Odio ser tan sincero siempre. Toda mi vida tuve problemas con las personas debido a eso. Me he metido en más de un problema gracias a mi sinceridad y poco tacto para decir las cosas. Un defecto que hasta el momento no sé cómo desechar. —Estudiaré cuál es el problema, también voy a preguntar a los profesores en mi Universidad, tal vez sepan algo y pueda arreglarte. —Un jadeo desesperado fue lo que siguió a mis palabras, él ha cambiado de estar triste a sonreír, en solo unos segundos. —¿Amo Austin puede hacerlo?, ¿puede arreglarme? —Sí, creo que puedo intentarlo —dudo en decirlo. Su sonrisa no hizo más que agrandarse de una manera escalofriante—. Pero si sigues diciéndome amo voy a enojarme contigo para siempre, así que si vas a vivir aquí conmigo deberás respetar ciertas reglas. —¿Reglas? —Sí, las reglas deben cumplirse siempre, y tú no eres la excepción. Así que escucha con atención —debo marcas ciertos límites—. Uno, no puedes salir de este departamento bajo ninguna circunstancia, a menos que estés conmigo. Dos, no respondas al teléfono, solo si soy yo quien te llama. Pronto te explicaré cómo funciona y el tono que te indique mi llamada. Tres, no debes decirle a nadie quién eres y cómo llegaste aquí, ocultaremos tus orígenes por el momento. Cuatro, deberás cumplir con tus condiciones de aseo diario, no lo haré por ti, más tarde te mostraré dónde está el baño. Cinco, evita los peligros, no te separes de mí en dado caso de que debamos salir a la calle. Seis, no abras la puerta a nadie, tengo llave, así que no te acerques ni digas nada si alguien llama. Siete, y más importante —parece tensarse por un segundo—, no me llames amo, con decirme Austin está bien, tampoco soy un viejo o el presidente de la república, no uses formalismos conmigo, es extraño y demasiado a******o para mi gusto. ¿Has entendido? —Sí, Austin. Lo tengo. Sonrío inconsciente. Ha sonado bien. —Perfecto, si se me ocurre algo más te lo diré. Ahora hay que organizar dónde dormirás, no puedes estar en ese empaque por siempre, además, ocupa mucho espacio y está demasiado descuidado y sucio. Pediré que lo saquen por la mañana. Miro hacia el sofá. Tendrá que quedarse ahí, el cuarto que perteneció a mamá está ocupado ahora por máquinas y objetos de investigación, es todo un caos. Me resultó difícil entrar a esa habitación luego de que muriera, siempre terminaba llorando por horas, así que poco a poco fui llenándolo de piezas e instrumentos para que dejara de sentirme tan triste cada vez que tuviera que pasar dentro. Ese lugar es ahora mi cuarto de investigación. Tengo que tomar su mano para mostrarle el área de la casa. El human doll se golpeó varias veces con la mesa, una silla, el sofá y el lavamanos, pero sigue en pie. Si sobrevive un día sin mí será por milagro. —La ducha está al lado derecho. Al izquierdo se encuentra el inodoro, pero eso no tendrás que ocuparlo. Para abrir la regadera solo menciona la palabra fría, tibia o caliente. Con decir tibia bastará. La ropa sucia deberás dejarla en el canasto que hay al lado. —Jayden palmea hasta encontrar la cesta de ropa—. Yo me ocuparé de lavarla después. —Puedo hacerlo, puedo lavar tu ropa. —No es necesario, el cuarto de lavado está en la planta baja, y recuerda que tú no puedes salir de aquí. —Le recuerdo—. En fin, prepararé la cena. Puedes recostarte en el sofá si quieres. —Puedo ayudarte a cocinar —dice con entusiasmo. —Lo haré yo, podrías lastimarte. Doy por terminada la plática. Jayden vuelve de vuelta al sofá, no tropieza ni una sola vez, supongo entonces que ha memorizado los pasos que debe dar en cada uno de los rincones de la casa. Fascinante. Veinte minutos después tengo una cena sencilla para mí solo. Jayden permanece sentado en el sofá bastante cabizbajo. ¿Qué es lo que le pasa ahora? Realmente no puedo entender nada de él. —¿Quisieras acompañarme en la mesa? —digo, pero pronto me arrepiento. Aun así, el human doll casi vuela hasta jalar con torpeza una silla frente a mí y sentarse muy sonriente—. ¿En qué piensas? —Si puedes arreglarme, entonces seré útil para ti. Podré lavar tu ropa y hacerte comida. Quiero agradecerte por quedarte conmigo y no desecharme aun estando defectuoso, quiero que no te arrepientas de tu decisión. Un doll agradecido, vuelvo a repetirlo, no puedo entenderlo. ¿Por qué?, ¿por qué es así? No lo había pensado antes, pero en algún momento tendré que dejarlo, tal vez no ahora, pero cuando pueda apagarlo de nuevo, él se reiniciará y se olvidará de mí, entonces podrá tener un nuevo amo que sí lo quiera en su vida. No a alguien como yo. —Escucha. Cuando tenía siete años salvé a un pajarito que cayó de su nido y estuvo a punto de ser comido por hormigas. Lo cuidé y alimenté por un mes, casi aprendía a volar, en ocasiones lo encontraba sobre el televisor o encima de la mesa. Eso me hizo feliz porque él pronto podría volar libremente y sobrevivir por su cuenta. Lo tenía en una pequeña caja de zapatos durante la noche, y en el día siempre estaba a su lado. —Nunca le he contado esto a nadie—. Una noche desperté con sed, así que me levanté para tomar agua. Cuando pisé el suelo sentí otra cosa más. Había aplastado algo con mis pies. Era él. Mi pequeño pájaro había salido de la caja y estaba muerto, yo lo maté. Esa es la razón por la cual jamás tuve a nadie más a quien cuidar, mamá también murió. El punto es, que si continuas conmigo algo te pasará, porque no soy bueno para cuidar a nadie. Una mascota o una persona, incluso un human doll… No puedo cuidarte. No puedo tenerlo por siempre, y él tiene que entenderlo. Veo su mano estirarse para intentar tocarme, ¿por qué insiste?, ¿por qué intenta acercarse? Me levanto de la silla sin hacerle caso a esa mano que se mueve, insistiendo en sentirme. Me alejo. —Ya es tarde, ve a dormir. Yo también necesito descansar —dejo el plato sin lavar en el fregadero y vuelvo a mi recámara sin mirar atrás.   Me he quedado dormido, aunque es domingo. Me estiro en la cama con pereza. Ruedo sobre el colchón para levantarme, pero mi cuerpo choca con algo más sentado sobre este. Casi grito, ver a Jayden inmóvil al lado mío me asusta demasiado ¿Cuándo es que llegó? Esto es muy raro, pues no se ve en realidad como un doll, sino como un humano, es como tener a alguien que despierta contigo en las mañanas, pero con aspecto de un fantasma silencioso. Aclaro mi garganta antes de hablar. —Jayden, ¿qué haces aquí? —Pasó mucho tiempo desde que te fuiste a dormir, yo estaba preocupado —suspiro. Justo hoy que dormí más tiempo. —A veces, cuando los humanos estamos cansados, dormimos más —intento explicarle. Él asiente con la cabeza. Este es mi día libre, por lo tanto, necesito echar un vistazo a las páginas en línea para buscar un empleo de corto tiempo que me permita, a su vez, echarle un ojo a Jayden. También aprovechar para buscar más información acerca de los human doll. Me levanto y camino hasta la cocina, fue de esperarse que me siga hasta allá. Se sienta en el mismo sitio de la noche anterior y escucha cómo preparo el desayuno. Necesito con urgencia ir al Supermercado. Enciendo el televisor y como en silencio. Jayden tampoco dice nada, cosa que agradezco. Ya han pasado seis semanas desde que el reconocido científico, Hiroto Aki, fue asesinado en el interior de su casa en Tokio luego de pedir unas vacaciones en la compañía Lutz, donde trabajó por más de veinte años. El señor Aki fue visto por última vez en las instalaciones de la compañía de Tokio, ordenando su oficina antes de partir a su casa. Se especula que el homicidio fue perpetuado por un admirador del trabajo del señor Aki. Hasta el momento la policía no ha encontrado pistas que pudieran dar con el responsable de tal acto. Claro, el creador de los Human Doll está muerto. La clase entera fue sorprendida por dicha noticia, algunos hasta lloraron. Ese hombre fue un genio, y había sido asesinado por su misma fama. —Jayden, ¿no recuerdas nada? Quiero decir, al momento de ser creado —dejo de mirar el televisor para centrarme en él. Me sorprende ver una lágrima bajar por su mejilla, una lágrima prefabricada, pero producto de la tristeza—. Jayden, ¿conocías a ese hombre?, ¿al doctor Aki? Se limpia la única lágrima que sale de sus ojos antes de responderme. —No, no lo conozco. —El doctor Aki vivía solo. Era divorciado según varias fuentes —dice el conductor del noticiero—. Un hombre extremadamente rico, ¿a quién heredó toda esa gran fortuna? Puede que termine siendo donada a proyectos de investigación. —Escuché que tiene familia… Apago el televisor para centrarme en Jayden. —¿Por qué lloras si no lo conoces? —Sí él me creo, entonces debe ser mi padre. Aunque no lo conocí, estoy agradecido con él por concederme una vida contigo. Él… es solo un Doll, ¿por qué sus palabras logran tocarme? —Pero yo no puedo quedarme con… —Yo lograré que cambies de opinión, Austin. No, eso jamás pasará.    
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD