Cap. 2 El ultimo baile.

1095 Words
Terminamos el baile e inmediatamente me pide que le conceda un par más antes de que mi padre, el cual ya viene caminando directo hacia nosotros, llegue. Mi padre me lleva con él para saludar a la Reina, la cual sé que, a partir de un inconveniente que hubo en el pasado, el cual nunca nos han querido contar a mi hermano y a mí, ha fortalecido su alianza con mi padre. Después de dar mis saludos, tuve que seguir. Fue sorprendente que en poco tiempo mi tarjeta de baile estaba llena, los caballeros aquí presentes lo único que hacen es presumir, sus viajes, sus clases, las tierras de su familia, sus rangos, no hay uno aquí que suene interesante a excepción del Vizconde, al cual he perdido de vista y se me hace un hueco en el estómago solo de imaginar que esté rodeado de todas las jóvenes casaderas. Me doy un momento para buscarlo, y mi sorpresa es que está muy feliz, muy sonriente, bailando con una bella joven, la cual está más que embelesada con él. Eso me da cierta frustración y prefiero salir a la terraza a tomar un poco de aire. —Increíble, pensé que era un hombre muy serio, pero no, está ahí tan sonriente —digo en voz alta, apenas cruzó el ventanal. —No tengo motivo para estar serio, sonrío porque respirar aire puro, me alegra el alma —Escucho una voz masculina y conocida a mis espaldas. No vi a nadie y por eso solté mi frustración. —¡Lord James! No, no lo vi, disculpé si lo interrumpí. —Digo, al voltear y verificar que era él, pensé que se había ido, ya que no lo volví a ver. —Entonces, ¿el problema no es conmigo? Me pregunto: ¿Quién será el flamante caballero que le ha causado tal disgusto? —Dice y camina hacia mí, con una sonrisa cínica. Que por alguna razón me hipnotiza. —Señorita Annabel —Escucho que dicen mi nombre, salgo de ese estado de hipnosis y me doy cuenta de que Lord James, está ya demasiado cerca —Perdón, no sabía que estaba ocupada —Me giro y veo al Vizconde, el cual nos observa. —Vizconde, no, no estoy ocupada, solo salí a tomar aire y me encontré con Lord James. —Digo rápido para que le quede claro lo que está pasando, no sé por qué, pero es que sentí como si me estuviera culpando de algo, claro, tampoco tendría por qué dar explicaciones, pero hablé por impulso. —Vizconde, qué gusto conocerlo, me presentó James Smith —Lord James, voltea y se presenta con esa sonrisa cínica de siempre. El Vizconde solo lo ve con desconfianza. —El gusto es mío caballero, ¿es usted algo de la familia Smith, del Conde de Derby? —pregunta serio. —Así es, el Conde, es mi padre. —¿No suele venir mucho a Londres? No sabía que el Conde tuviera un hijo, no creo haber escuchado de usted. —La salud de mi padre no me permite que viaje mucho, yo prefiero llevar un bajo perfil, más en temporada las madres allá afuera son bastante persistentes. —Entiendo, y ¿ustedes ya se conocen? O ¿es que usted es uno de los tantos caballeros que pretenden a la señorita? —Pregunta muy firme, a veces el que sea tan directo me da miedo. —No, puede usted estar tranquilo, que no seré yo un rival más para usted, no me verá mañana haciendo fila en el salón de la señorita Annabel, solo saludaba, ya que ya nos conocíamos —Lord James, contesta firme y no sé por qué razón el que dijera técnicamente que no le intereso me causo cierto dolor en mi pecho, tal vez sea de gusto de saber que no tendré que aguantar a un hombre como él, si eso debe ser. —¡A sí! ¿ya se conocían? —Sí, nos conocimos en casa de una amiga de mi tía Aline —Contesto yo de inmediato, no sé por qué esta situación se me hace extraña y me tiene nerviosa. —Bueno, realmente fue antes, aquí la señorita tuvo la osadía de arruinar mi traje, en un día sumamente importante para mí. —Ya le dije, mi Lord, que fue un accidente. ¿Cómo es posible que me siga culpando por eso? ¿Usted, nunca, ha tenido un accidente? —Sí, pero lo suyo no fue un accidente, fue el resultado de su imprudencia por andar corriendo por las calles. —No sabía que estaba prohibido correr por la calle. Además, me disculpé y me ofrecí a compararle un traje nuevo. Fue usted el que se negó, más no podía hacer. —Prohibido no, pero al hacerlo debería tener más cuidado. No sabe si en su imprudencia puede ocasionar un “accidente´” y arruinarle el día a alguien, como fue mi caso —Me dice y al mencionar accidente hace señas con sus manos. —Bueno, mi Lord, creo que la señorita ya se disculpó y además es algo que ya pasó, pero si aún quiere que su traje se le pague, yo estoy dispuesto a responder por ella. —Lord James, solo me mira fijo y serio y yo sonrió con suficiencia, ante el respaldo del Vizconde. —Agradezco su ofrecimiento, Vizconde, pero esto es algo que aún queda por resolver entre la señorita y yo. Creo que un baile podría solucionarlo. Si me permite, señorita, me gustaría que me conceda un baile, para que limemos asperezas. —Lo dice como siempre con su sonrisa cínica y estoy segura de que lo dijo por molestar. —Mi tarjeta está llena —respondo de inmediato—. El Vizconde, solo lo observa con una mirada profunda; estoy segura de que está contendiéndose, al igual que yo de darle su merecido. —Eso es maravilloso, pero aun así creo que puede cederme el último baile, así no esté en la lista, claro que, si me lo pide, puedo deshacerme del caballero que me indique —. Abro mis ojos con asombro y veo cómo el Vizconde, ladea su cabeza, aprieta su mandíbula y cierra su puño. —El último baile será, Vizconde, vamos, está por comenzar la siguiente cuadrilla —Tomo del brazo al Vizconde y le pido irnos, ya que temo que algo aquí pase. Ese hombre es insoportable y aun no entiendo por qué le cedí el último baile, debí decir que no e irme de ahí.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD