Cap. 3 El hombre más interesante.

1123 Words
Apenas entramos al salón y comienza el baile, nos acomodamos en nuestras posiciones y comenzamos a movernos. Sin duda, el Vizconde tiene una gran agilidad, aunque, desde que entramos, está con una mirada seria. —Lord James, es un poco peculiar, ¿convivieron mucho en Francia? —El Vizconde pregunta después de un largo rato de silencio. —No, en realidad no, solo nos encontramos el día del incidente y después en casa de la amiga de la tía Aline. No dice nada, solo guarda silencio, como analizando algo que me desconcierta, pero no digo nada. Al Violet, la hermana del Vizconde, se acerca a nosotros y se queda conversando con nosotros. Es muy divertida y en poco tiempo logra que el Vizconde, vuelva a sonreír. Unos caballeros se acercan para conversar con él y Violet y yo nos alejamos un poco para que puedan conversar. —Señorita Annabel ¿no me presenta a la señorita? —Lord James, se cerca de nuevo y me pide que le presente a Violet. —Claro, Violet, te presento a Lord James. Mi lord, le presento a la señorita Violte, hermana del Vizconde. —Un gusto, mi Lord —Violet, dice y le sonríe coqueta. —En gusto es mío, no sabía que el Vizconde tuviera una hermana tan hermosa. —El igual ve a Violet con una gran sonrisa y yo no entiendo qué me pasa, que siento como si me hubieran dado un golpe en mi estómago. —No lo había visto, ¿es usted extranjero? —Violet, pregunta interesada. —No, pero tampoco suelo venir mucho a Londres y mucho menos convivir mucho con la sociedad —. Su coqueteo comienza a ser un tanto frustrante. —Entiendo, ¿y entonces a qué debemos el gusto de ahora tenerlo aquí, mi lord? —Giro mi rostro para observarlo, porque esa es una duda que yo también tengo. —Digamos que estoy en busca de una bella esposa —dice y me dirige una mirada penetrante, que hace que mi corazón se acelere. —¿Y ya ha tenido de conocer a alguien? —No, en realidad no había visto a ninguna mujer que llamara mi atención hasta este momento —lo dice sin deja de mirarme, con su maldita sonrisa que empiezo a odiar. No sé qué odio más su sonrisa cínica o lo que le dice a Violet. —Y se puede saber, mi lord, ¿quién es la afortunada mujer que será acreedora a sus atenciones? —Si le digo, se perdería el encanto. ¿Qué le parece si mejor lo adivina? —Esa es una tarea muy difícil. ¿Qué opinas tú, Annabel? ¿Quién crees que sea la afortunada? Digo tú lo conoces más, puedes saber sus gustos. —No lo conozco mucho, solo hemos tenido un par de encuentros no muy afortunados, por lo cual dudo que esa mujer sea realmente afortunada —respondió con toda la sinceridad del mundo y el muy idiota solo sonríe aún más. —Como siempre tan directa, señorita Annabel. Discúlpela, creo que no soy del agrado de la señorita. ¿Le parece si mejor me concede un baile, señorita Violet, y así irá obteniendo pistas de quién es la mujer que me ha hechizado? —Será un placer para mí, mi lord, afortunadamente aún queda espacio en mi tarjeta, y por mí puede anotar su nombre en el resto de los bailes disponibles. Ambos se observan y sonríen. Es totalmente desagradable verlos, es obvio el coqueteo, pero lo que más me confunde es que a mí me moleste. Debería serme indiferente, es más, debería agradarme si Violet, consigue marido, pronto así el Vizconde, tendrá más tiempo libre para hacer una propuesta. La siguiente cuadrilla comienza y yo me voy a cumplir con uno de los caballeros que están en mi lista, ya me siento cansada y lo que pensé sería un día mágico se ha estado convirtiendo en un fastidio, soñé tanto con este día, con ser asediada por los caballeros y tener mil opciones para elegir, pero todo a resultado aburrido. —Por fin vuelvo a tener el honor —El Vizconde se acerca a mí y extiende su brazo para que lo tome y vaya con él. Es el último baile de mi lista y me alegra que sé con él. —La veo algo cansada —me dice. Al terminar el baile, nos quedamos en un rincón tomando algo refrescante. —Lo estoy, pensé que bailar toda la noche era fascinante, pero ha sido muy cansado. —Más bien es que todo mundo hizo fila para tener el honor de poder tener la oportunidad de un baile con usted, solo espero que ninguno de estos flamantes caballeros, hayan tenido la fortuna de ser de su agrado, eso me dolería —Me dice con una bella sonrisa como siempre y al decir que le dolería toca su pecho y hace un gesto raro, pero gracioso, como si de verdad algo le estuviera doliendo. —De eso no tiene de que preocuparse, Vizconde, para mí no hay hombre más interesante en este lugar que usted —Suelto de repente y luego me quedo callada y él solo me ve y pone una cara de sorpresa y felicidad ante mi directa confesión. Yo estoy que me muero de la vergüenza, siempre digo las cosas sin pensar. Debería hacer más caso a mi madre, de darme tiempo de contestar y no soltar simplemente las cosas. —Discúlpeme, —digo después de un largo rato de silencio, ya que me he quedado sin palabras y tal vez le haya molestado lo directa que fui, ya que no me responde nada. —No tengo nada que disculparla, al contrario, soy el más feliz al escuchar lo que acaba de decir, y más bien discúlpeme usted por haberme quedado callado, pero es que no espere que dijera algo así, me ha dejado sin palabras. Déjeme decirle que lo que acaba de decir ha hecho que esta noche sea mágica, le aseguro Annabel, que esta será una de las noches más importantes de mi vida, mi corazón esta rebosante —Dice sonriente y se acerca a mí, tanto que pienso que me besara en cualquier momento, yo cierro los ojos y me quedo esperando ansiosa por ello. —¿Interrumpo? —Pero esa maldita voz, me saca del trance y al abrir mis ojos ahí está el de nuevo fastidiando —Disculpen si interrumpo, pero señorita este será el último baile de la noche y me lo prometido ¿vamos? —Dice y me extiende su mano, la cual tomo sin pensar y me voy con él dejando al Vizconde con una cara de desconcierto y enojo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD