Contar aquella historia les tomó mucho más tiempo de lo que esperaban. Era muy larga y tenía muchos detalles importantes que no debían obviar. Al culminar, se quedaron en silencio en espera de una respuesta por parte de la gitana, pero esas palabras que tanto ansiaban, tardaban más de la cuenta. La mujer permanecía inmersa en sus cavilaciones sin decir nada. El ambiente se sentía tenso y las chicas no sabían que más hacer o decir a parte de permanecer ahí sentadas a la espera de una respuesta. – No pensé que volvería a saber de ella –dijo de repente la mujer rompiendo el silencio. Las chicas se asombraron ante sus palabras, pero no quisieron interrumpir. Esperaron a que la gitana continuara con su historia– Ella es mi hermana menor. Siempre la quise mucho, aunque su carácter era

