Quizás no habría entendido al detalle cada aspecto de esa lectura, pero sí sabía muy bien a lo que se refería con lo último. No le quedaba mucho tiempo, no conocía a su verdugo, pero este llegaría pronto para acabar con ella. El corazón de Steph se aceleró, pero intentó calmarse pensando en que no era en serio, era una simple lectura de cartas, un engaño. No podía ser real, esas cosas de la adivinación no eran ciertas, así que no tenía ninguna razón para asustarse. Era un pensamiento que se repetía a sí misma una y otra vez buscando calmarse, pero no lograba hacerlo. A pesar de ser muy soñadora, en ningún momento de su vida había llegado a crecer en magia, adivinación, esoterismo y todas esas cosas. Siempre había considerado que todo era charlatanería, sin embargo, por alguna razón, ahor

