-Si, todo el mundo estaba a sus cosas y creo que pude pasar desapercibido. Lo peor fueron las siguientes horas en clase, no podía concentrarme en nada más que en las tetas de Virginia, al estar sin sujetador se le transparentaban ligeramente y con el calentón que llevaba solo podía pensar en lo suavecitas y blanditas que son, me moría de ganas de metérmelas en la boca. Por si no tuviera ya bastante con lo mío, Virginia me enseñó una nota que le habían enviado estás dos diciéndole que se desabrochara un poco la blusa para que yo pudiera verlas. Puff, eso me puso a reventar, podía verle la mitad de un pezón, me estaba doliendo la polla de llevar tanto tiempo dura como una piedra y encima aprisionada por el pantalón. Intenté que me contase algo sobre Luisa, la profesora de matemáticas, pero

