José había llevado su otra mano hasta mis pechos y me los sobaba con ganas sobre la blusa mientras no paraba de frotar mi clítoris y todo mi sexo sobre las bragas. - La mamada que me estaba haciendo Virginia era increíble, mejor que mis más optimistas expectativas. Entre el morbo que me daba saber que Vanesa estaba completamente desnuda, totalmente entregada a mí boca y mis manos, lo maravillosamente bien que me la estaba comiendo Virginia y los sonidos que oía salir de su garganta supe que no iba a tardar mucho en correrme, aún así bajé un poco el ritmo con Vanesa pero al poco rato me exigió que le diera con todo porque estaba a punto de correrse. José me estaba desabrochando la blusa, parecía que pensaba que le había dado carta blanca para hacer conmigo lo que quisiera, pensé en pararl

