Nico, no le contestó, pero tampoco desistió de su tarea. Continuó con sus dos dedos hurgando dentro del culito de la joven, jugando con ellos, entrando y saliendo del orificio, haciendo varios giros con ellos dentro, en un intento claro de dilatar cuanto podía la entrada de aquel culito. -Oh papi…. me lo vas a abrir mucho. Ohhh El hombre se sorprendió al comprobar la facilidad con la que aquel pequeño orificio comenzó a ensanchar. Sus dos grandes dedos, entraron con total facilidad, y le dio unos giros dentro, viendo como las paredes el ano se abrieron. En ese momento, le vino a la mente la idea de que quizás ese agujero podía soportar su pene. ¡Era en ese momento o nunca! No se lo pensó más. Miró su falo, se echó un poco de gel en la cabeza, y sacando sus dedos del trasero de la joven,

