- Está bien, tú lo has querido, te lo voy a contar, pero si te molesta te aguantas, no voy a cortarme ni un pelo con las explicaciones. - De acuerdo. - No sé si cuando saliste José ya tenía la mano dentro de mis bragas o te fuiste antes. - fruto del cabreo Vero intentaba ser lo más hiriente posible. - Cuando me fui ya había metido la mano en tus bragas, pero prefiero que empieces desde antes, que esa parte me la perdí un poco. No le pareció a Vero que le hubiese importado mucho a Antonio la forma de contarle las cosas, aún así, decidió ser todo lo cruda que pudiera en sus explicaciones. - Está bien, pues yo tenía la polla de José bien agarrada mientras le pajeaba y me la metía en la boca, él estaba aprovechando para tocarme una teta por dentro del sujetador, yo notaba que, de vez en c

