Eva estuvo convulsionando un buen rato hasta que finalmente su cuerpo dejó de moverse. José se quedó de rodillas entre las piernas de su prima y vio que su polla estaba completamente erecta frente a ese coñito tan apetecible, estuvo tentado de metérsela, pensó que estaba tan abierta que no sería difícil clavársela hasta el fondo. Eva seguía jadeando mientras disfrutaba de la sensación de tranquilidad que la había invadido después del orgasmo, era totalmente ajena a los deseos de su primo. Finalmente a José le pareció que era demasiado tentar a la suerte y se guardo la polla. JOSÉ- Venga vamos que estás dos se van a mosquear. EVA- No tengo fuerzas para subir hasta la roca. JOSÉ- No pasa nada, les decimos que no hemos encontrado el camino y listo, venga levántate. Eva se coloco el bikini

