A la mañana siguiente se despertó primero Eva, era un poco tarde y su primo seguía durmiendo, le miró y vio que estaba otra vez empalmado, este chico no tenía arreglo, después del maratón que se había metido el día anterior, seguía con la polla como un palo, aunque ella no se quedaba corta tampoco, a pesar de que se había masturbado tres veces por la noche, sintió como se humedecía su v****a solo con mirar el enorme bulto de su primo. Decidió irse a dar una ducha para calmarse porque no podía ser que se pusiera así con su primo. Mientras se duchaba estuvo pensando que si su hermana no tenía reparo en dejar que su primo se le corriera en el culo delante de sus amigas, igual tampoco era tan importante lo de ser primos y Esther tenía razón, a lo mejor era ella a la única que le parecía mal,

