Cuando Vero vio entrar a Marta con esa cara de cansancio pensó que había tenido una noche horrible o maravillosa, le pareció más probable lo segundo, pero cuando vio entrar casi 20 minutos tarde a José, con cara de demacrado, y la misma ropa del día anterior, ya lo tuvo claro, estaba deseando ir a hablar con Marta y que le contara lo que había pasado, quería pedirle muchos detalles. La cabeza de Marta hervía en pensamientos, no podía creerse que detrás de un compañero de lo más normal hubiese alguien así, después de años trabajando con él nunca lo hubiera sospechado, tampoco llegaba a entender como Vero le había hecho semejante favor, aunque si follaba más veces así con José, igual el pobre no tenía fuerzas para nada más y eso se podría interpretar como ruptura del pacto, tenía que hablar

