A la mañana siguiente Antonio vio que su mujer seguía en otro mundo, pero ahora no le parecía que fuese de felicidad, la notaba preocupada. -¿Estas bien amor? -No estoy bien Antonio, lo de ayer fue una locura. -¿Que te pasa? A mí me pareció que todos lo disfrutamos mucho. -Yo no sé que me paso, perdí totalmente la cordura. No me puedo creer las cosas que hice. -No pasa nada, todos nos lo pasamos bien y ya está. -Y ya está, no, Antonio. ¿Cómo voy a volver a mirar a la cara a José? No solo le dejé que hiciera lo que quisiera conmigo, es que además fui yo la que acabo pidiéndoselo. -Él también estaba loco por tu cuerpo, no tienes nada de que avergonzarte. -Pero Antonio, le pedí que me la metiera hasta el fondo, eso sin contar que dejé que me follara mientras te la comía. ¿Que pensará

