¿CÓMO NO SENTIR ALGO POR ESTE CHICO?

2228 Words
—Valentina Soré — Después de qué Ethan me pillara en el acto de haberlo escuchado con la doctora Collins no sabía literalmente "donde meterme" es que uff, el muy condenado estaba en paños menores y ni siquiera se inmutó en que lo estaba viendo. Debí salir corriendo de ese lugar y aparentar estar bien frente a Alma y Thomas, pero señor, tenía que admitir que la imagen que aún tenía en mi cabeza no me la podré sacar por mucho tiempo. Una vez que nos subimos al auto, era el apuestisimo de Jack quién nos condujo hasta al lugar y he ahí a otro que me revolucionan las hormonas. ¿Será que estoy en estado de celo como las gatas? Porque de verdad cada vez que veo un chico guapo siento que estoy con dos o tres grados de temperatura más elevada. De verdad deberé ir a ver a algún especialista, esto no me pasó nunca ni siquiera con Ricardo en todo el tiempo que estuvimos juntos. Vi la interacción de los chicos con Jack y las miradas que éste me daba mientras llegamos al restaurante que le indicó Ethan. No sabía cuántas veces reprendí a Alma, pues ella es una chiquilla muy de piel y le dio por hacerle cosquillas al pobre. Cuando llegamos al lugar, Jack estacionó el auto y se bajó para abrirme la puerta como todo el caballero que es, noté que Ethan puso cara de limón agrio, pero no le presté atención. Aunque la situación se ponía un poco incómoda cuando Alma tomó del brazo a Jack para llevarlo adentro del lugar, vi cuchichear a los hermanos Scott al tomarle yo también del otro brazo. —Bellas damas… Jack…—Nos dijo en tono molesto Ethan a lo cual los tres le agradecemos. En eso apareció un señor mayor vestido con un delantal blanco y las manos cubiertas con harina. —Ragazzi, è bello vedervi qui (Muchachos que bueno verlos por aquí) —dijo amablemente, saludando con un apretón de manos y luego un fuerte abrazo a Ethan—Tanto tiempo sin verlos. ¿Cómo está su padre? —Bien, bien Enrico, pero hoy no vinimos con él —Ethan se hizo a un lado dejándonos a la vista del señor. —Ma chi sono queste bellissime principesse? (¿pero quiénes son estas bellas princesas?) —Ciao Sono Alma, amica e compagna di Thomas (Hola, soy Alma amiga y compañera de Thomas)—Mi hermana respondió suelta de lengua, pues el italiano es como nuestra segunda lengua y me reí por la interacción que se dio entre ella, don Enrico y el amoroso de Thomas. —E la mia ragazza (Y mi novia) —dijo Thomas. —¡Thomas! Déjate de burradas —Le pidió Alma, mientras le daba un zape en la nuca. —¡Auch, Alma! Eso duele. —Atente a las consecuencias —le saca la lengua y se vuelve a acercar a donde don Enrico mientras Jack y yo morimos de la risa con las ocurrencias de Thomas. —Bueno, como le venían diciendo, yo soy Alma y esta bella principessa que se ve al lado del buenorro de Jack, es mi hermana Valentina. Enrico se acercó a mí y tomó mí mano para luego darle un casto beso en los nudillos. —È un vero piacere conoscerti, signorina (es un verdadero gusto conocerla, señorita) —Buonasera, sono Val e come hanno detto i ragazzi, sono la sorella di Alma e amica di Thomas. (buenas noches, soy Val y como han dicho los chicos, soy la hermana de Alma y la amiga de Thomas) —¿Y yo qué? ¿Estoy pintado? —preguntó molesto Ethan. —A pues, también conozco al doctor Scott, somos colegas. —respondí muy tranquila y alzó la ceja molesto. —Pues sean bienvenidas a mi pequeña pizzería, es un gusto conocerlas y también es bueno verte por acá Jack. —Un placer verlo, don Enrico. —Pero quiero salir de una duda antes —mencionó don Enrico—. Cómo es que hablan tan bien el italiano. Si hasta parecen nativas. —Bueno, mi querido Enrico, eso lo puedo responder yo —dijo Alma, muy relajada—Venimos de España, allá nacimos y nuestras vacaciones generalmente eran en Italia. A nuestro abuelito le gustaba mucho pasar las fiestas allá y pues tiene una villa en la Toscana y un departamento en Roma. Así que, desde que tenemos uso de razón es que disfrutamos de ese bello país. —Quali cose non lo sono? (¿cómo son las cosas no? —dijo Enrico. —Vero (cierto) —Respondió Alma. —Pero bueno… podríamos volver al idioma de acá —replicó molesto Ethan, creo que no le ha caído muy bien nuestra interacción con don Enrico. —Bueno, bueno ya creo que después seguiremos conversando—dijo muy amable el caballero como para salir del paso—¿Les parece que los lleve a una mesa tranquila?. —¡Si! —Vamos, vamos, los Scott son como de la familia, así que les daré mi mejor mesa. Cuando llegamos a la mesa, se sentaron Alma, Thomas junto a mí y luego llegó Ethan raudamente a posicionarse a mi otro lado. —Hoy seré yo quien les atienda —nos dijo Enrico—. Partiremos con lo que desean beber. Enrico nos entregó las cartas y yo como siempre empecé a revisar el menú, no es que sea quisquillosa, pero desde muy pequeña tuve desórdenes alimenticios y desde la adolescencia definitivamente dejé muchas cosas. Al final mi madre tomó cartas en el asunto y me llevó a una nutrióloga que me diagnosticó trastornos alimentarios y para poder curar mi cuerpo también tuve que curar mi cabeza. Fue una pelea constante que gracias a ella pude superar, pero quedaron algunos estragos y esos son que terminé siendo vegana por lo que mi alimentación es bastante restringida. —Chicas, las limonadas de Enrico son las mejores —Exclamó Thomas, y vi resoplar a Ethan. —Perfecto, entonces para mí una limonada rosa —decidí. —Para mí una menta jengibre—dijo Alma. —Para mí la limonada azul, Enrico. —Yo quiero una cerveza —lanzó molesto—. Me imagino que tú también Jack. —Oh no, no, no Ethan, recuerde que estoy manejando y debo de dejarlos a ustedes y a las señoritas sanos y salvos en su casa. Así que para mí también una limonada rosa, es mi favorita. —¿Díganme que no es bello? —Ajá, qué considerado —masculló Ethan y de verdad que es molesto porque Jack no le ha hecho nada, así que me acerqué lo que más puedo y le hablo al oído. —¿Qué te pasa, Ethan? —Nada, no me pasa nada. —me respondió mientras me miraba directamente a los ojos, por eso volví mi cara rápidamente y le agradecí a Jack por su amabilidad. —Muchas gracias, Jack, eres muy amable por preocuparte, por eso me caes tan bien. —Lindo, gracias. —¿Y para comer? —Pizza de pepperoni —dijeron Alma y Thomas al unísono. —Disculpa Enrico, bueno… eh… ¿será que tienes algo vegano? —me golpeé el cerebro preguntando y el señor me miró con una dulce sonrisa. —Pero por supuesto principessa, no me jacto de que mi humilde Pizzería es la mejor de la ciudad, si no evolucionara los platos. —Muchas gracias, que alivio, en este país a pesar de que hay mucha comida. Para nosotros es complicado, pues es bastante cara. —Si hermana, sobre todo la alfalfa. —¡Alma! —le reclamé, de verdad a veces Alma es un incordio y creo que todos se han dado cuenta de lo molesta que me puse. —Upsi… perdón sis, era una bromita. —Deje pasar la situación y veo como los demás siguen pidiendo su comida. —Ok, entonces les resumo el pedido —Dijo don Enrico muy profesional sin haber escrito nada—. Dos limonadas rosa, una menta jengibre, una azul y una cerveza. Dos pizzas de pepperoni, una vegana, una de anchoas con extra-queso y una pizza margarita. —Guau, Enrico, me dejó impresionada —Esa fue Alma la que hablo. —Espera a probar tu comida y después me vuelves a dar tu opinión. —Okey, sono in ansia. (Vale, estoy ansiosa.) —le respondió mi hermanita y todos lanzaron una risotada. Mientras esperamos la cena los chicos le cuentan a Jack lo emocionante que fue su actividad con los niños en el área infantil de cardiología. Sus ojitos se iluminaban con tanto amor y alegría que me llenaban el corazón y las risas inundaban el lugar. Don Enrico nos trajo las bebidas junto a una bella chica que al parecer quedó embobada con Ethan y él también porque no le quitaba la vista de, ¿sus pechos? ¡ash maldito libidinoso! ¿No ve que están los chicos acá? Este tipo ya no cambió y al parecer los rumores que se escuchaban en el hospital son bastante ciertos, pues desde que llegué todas las enfermeras y hasta las doctoras de otros pisos cuentan de lo bien dotado que era y cómo escogía a su presa. ¿Será que esta chica es la de hoy? «qué te importa Val» respondió mi conciencia y es cierto, no me debía de importar, era sólo mi tutor en el internado nada más... Traté de cambiar la cara y cuando llegó la comida nuevamente la chica le hizo ojitos, pero esta vez Ethan ni se inmuto o lo disimulaba muy bien. Disfrutamos la cena y debo decir que la comida estuvo diez de diez. Lo que me preocupaba era que Ethan llevaba cuatro cervezas y quería continuar bebiendo mientras nos traían el postre. Le traté de recordar que no era bueno que tomara tanto y se enojó conmigo por lo que mejor dejé las cosas así y sólo me tomé mi café. Para cuando la velada terminó tuvimos que llevar a Ethan mareado al auto, lo colocamos en la parte trasera en el auto entre Alma y yo, nos acomodamos como pudimos y creo que el sueño me venció. La verdad que no sabía si era mi subconsciente jugándome una mala pasada. Mmm… Se sentía tan rico, pero ¿por qué? Estaba viendo a Ethan besarme con los ojos cerrados… Estábamos en ¿mi cama? debía ser un sueño ¿no? ¿Qué hago? ¿Lo evito? Tenía una pelea interna con mi conciencia, pero mi cuerpo no reaccionaba, o bueno sí a lo que estaba sintiendo, cerré mis ojos y le di completo acceso a mi boca. Podía sentir algo muy cálido en mi interior. Me dejé llevar por el beso, mientras me acariciaba de forma sutil. Para ser un sueño se sintió tan real hasta que empecé a recordar hechos del pasado que aún me atormentaban como si fuera una mala broma que me traía de vuelta una premisa clara yo no sirvo para amar ni que me amen... Como pude me solté de ese sueño y me volví una bolita en la cama, creo que seguí durmiendo porque era un sueño, si eso era un lindo sueño con un chico por el cual ¿Cómo no sentir algo por él? si es un tipo genial es guapo, inteligente y divertido, pero a la vez inalcanzable. Cuando desperté en la mañana me encontré con Ethan tirado en el suelo a un lado de mi cama, está sólo con pantalón y se está sobando el mentón, ¡ay no le di un derechazo! pero ¿quién lo manda a acostarse en mi cama? ¿o sea que me besó? no, no y no, eso no puede ser posible, los despacho a todos de mi habitación, pero Ethan no salió de ella y se hizo el simpático y por dios que me sacaba de mis casillas. —Te dije que te fueras —le dije un poco más calmada. —Val espera, esto tiene una explicación. —¿Ah si? ¿y cuál sería? ¿que te aprovechaste de que estaba durmiendo para quedarte en mi cama? —Si, perdón...no, déjame hablar Val. —Me puse de pie y con los brazos cruzados lo enfrenté y ahí me di cuenta que aún me encuentro vestida con la misma ropa que tenía anoche. —Espero tu respuesta. —Bue…bueno anoche estábamos cansados y yo con mucho alcohol en mi cuerpo para sostenerme por eso los chicos decidieron que mejor nos quedáramos acá y no interrumpir a nuestros padres. —¿Y? aún eso no explica que estuvieras en mi cama. —quiero saber si realmente me besó. —Pues déjame terminar. —Okey. —Después de llamar a papá y avisarle que nos quedamos acá me di una ducha y la verdad al salir de ella estaba tan cansado que sólo me dormí. Te prometo que no pasó nada. —Ok, te creeré —tiene un punto y por lo menos no me miente o eso creo—. Ahora Sal. —Ok, ya me voy —con una cara de dos metros salió bufando. Como pude me metí a la ducha y traté de olvidar lo que había sucedido. —Vamos Val, hoy es un nuevo día para comenzar...
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