ESTAS CHICAS SERÁN NUESTRA SALVACIÓN O NUESTRA PERDICIÓN

1806 Words
—Ethan Scott — Después de terminar esta tarde tan extraña y de enterarme que Alma y Val son hermanas, por ende que Val, si Val la chica que me trae con dolor de cabezas «si saben a lo que me refiero ¿no?» es la hija de la novia de mi papá llevamos a los chicos a la sala de descaso. —Estoy muerta —Señaló la pequeña Alma lanzándose al sofá que se encuentra en la pequeña habitación. —Yo también —le acompaña mi hermano, acomodándose al lado de ella y colocando sus piernas en la mesa de centro. —Pero valió la pena ¿no? —Val se adentra y se sentó junto a los chicos, luego me miró y sonrió —Gracias de verdad, Ethan, pudiste negarte y no lo hiciste. —Eh… Bueno… —Me rasqué la nuca mientras la miraba sonreír, de verdad que quería decir que no. Estas cosas me dan vergüenza y no soy un Patch Adams moderno, pero ver esa linda sonrisa que me da, hace que los Maripociélagos que tengo en el estómago vuelvan a revolotear. Sin darme cuenta tengo a Thomas a mi lado que me da un zape para que salga de mi ensoñación. —Deja de babosear, hermano. ¿Así que tú eres el “Ogro” miserable que mantiene a nuestra princesa Val en este castillo? — ¡Thomy! —Lo reprendió Val, mientras lo atravesaba con la mirada. —Bueno, lo de baboso al parecer viene de familia —se rió Alma—. El mundo es demasiado pequeño Ethan, nunca pensé que el monumento de tutor al que se refería mi hermana eras tú. — ¡Alma! —Ahora Val reprendió a la peque y yo quiero saber más de eso—. Eso no es cierto. —¡Ay, no! Ahora éste me va a escuchar—me indica mirándome muy enojada Alma para luego dirigirse a su hermana—, pero déjame decirte que deberías haberte dado cuenta hermana que el baboso de Thomas y Ethan son hermanos, ¡¡Si es que son igualitos!! Porque el apellido Scott es conocido así que eso te lo perdono, pero espera a conocer a Adam, cuando lo veas te darás cuenta que están hecho a imagen y semejanza del padre, parecen hechos con el calco que usa el abuelo en sus recetas médicas. —¿Qué? ¡No! —Exclamamos con mi hermano, pueden decir cualquier cosa, pero no nos parecemos, eso sí que, no. Veo como Alma se acerca a nosotros y toma mi barbilla. —Cara de ángel, cuerpo de demonio y alma negra como la noche… Mmm creo que en lo último no se parecen tanto, pues Thomas y Adam son unos dulcitos, sorry por lo que te toca Ethan, pero si, eres la viva copia de tu papá. Aunque por dentro estés podrido —me dice Alma, mientras hace una pose dramática y luego mueve mi barbilla. —Alma, creo que estás tomando juicios apresurados. —Responde Val—. No porque sea un mujeriego debe tener el alma negra, es solo que… Ay, ya ni sé lo qué digo. —Alma no suelta mi barbilla la acerco a mi y le doy un abrazo. —Ay, pequeña, de verdad que me caes muy bien y como ha terminado mi turno y los veo cansados, me imagino que también deben estar hambrientos ¿qué les parece si los invito a cenar y luego las dejó en su casa?. —¡Yei! Olvida lo que dije. Eres un alma blanca y pura. Además no quiero comer la comida que prepara mi hermana, con eso del veganismo ya parezco conejo comiendo solo alfalfa —confesó Alma liberando una carcajada. —Enana, deja de molestar —replicó Thomas. —Chicos, ¿Ustedes dos no pueden estar ni un rato sin discutir? — ¡No!.—respondieron al unisono. —Alma estás loca, sabes que igual puedo cocinar comida rica y saludable. —Alfalfa… Puaj. Quiero comer comida grasosa, de esa que tapan las arterias, total tendré dos cardiólogos en la familia —Alma habla en tono divertido y todos reímos de sus ocurrencias —Ya sé, una Pizza gigante que chorree el queso por los lados y muchísimo pepperoni. —Me uno a la petición, creo que me comería una vaca si la tengo delante. —Señala Thomas y todos reímos. —Bueno, por fin están de acuerdo en algo, dejen que me de una ducha, me cambio y nos vamos. ¿Vale? —Dale, te esperamos “Ogro” —Dijo mi hermano, mientras las chicas se aguantan la risa. Salgo de la sala de descanso, me apresuré a ir a los vestidores y sacarme el cansancio que tengo dentro. Debo decir que este ha sido un excelente día, como nunca me he divertido trabajando y no me había reído hasta las lágrimas, menos con mi hermano. Me estoy desvistiendo para darme mi merecida ducha y aparece Dani como si el diablo la tuviera poseída. —Te gusta esa perra ¿no? —¿De qué hablas? Se acerca a mí y agarra mi camisa abierta para intentar darme un beso, alcanzó a correr mi cara y sólo logra topar mi mejilla. —Esa putita jamás te podrá dar lo que yo puedo, cariño… Como pude me zafé de su agarre y la miró molesto. —Ya para Dani, no sé a qué te refieres y menos me interesa. —Lo nuestro era maravilloso, Ethan, no puedo creer lo ciego que eres, ¡yo te amo! A ella la quieres para un revolcón y nada más —¿Pero qué carajo? A esta se le soltó un tornillo, no solo debo mandarla al oftalmólogo, también al psiquiatra. Solté una carcajada y me quedé mirándola. —Daniela, ¿De verdad creíste que había algo entre nosotros? —Nos señalo—. A diferencia de lo que piensas lo de “nosotros” fue solo sex0… Un revolcón que te quede claro. La hago hacia un lado y al parecer mi fuerza fue más, haciendo que caiga sentada en la banca del vestidor. —Ella no es para ti. Yo soy… Corté lo que quiera tratar de decir y la tomé del brazo. —Ni tú ni nadie son comparables. Ella es una chica sencilla, esforzada, inteligente y bella —Lo digo de corrido y ni yo creo que lo esté diciendo—. pero tengo bien claro que no es para mí, ella se ha ganado mi respeto y todo lo que ha logrado a pulso en este hospital. No como nosotros que dependemos de nuestro apellido y si me gusta, que digo ¡Me encanta!, pero se que ella jamás se fijará en un tipo como yo, o que me mirará con otros ojos y eso lo respeto. Mujer, valórate, no te rebajes a esto. Tú no eras así. —Esto es lo que soy, gracias a ti —chilló y se puso de pie lanzándome una cachetada—. Algún día volverás a mí y rogaras para que follemos y ahí te estaré esperando para recoger los pedacitos que deje esa insípida porque si, sabré esperar. —De verdad supéralo Dani, no somos ni hemos sido nunca nada. —Eso nunca, ambos estamos destinados a estar juntos. Ya lo verás, Ethan, ya lo verás… Salió del vestidor echando humo y despotricando como loca y yo me quedé de una pieza sin entender aún en cómo me fui a meter con una loca como esta. Me había quitado los pantalones y estoy sobando mi mejilla cuando nuevamente se abrió la puerta iba a reclamar pensando que era Daniela la que entraba, pero lo que veo me deja perplejo es Val que se pone toda colorada y voltea rápidamente su cara. no aguanto y suelto una carcajada. —¿Estás bien? —me pregunta con los ojos cerrados y su cara de lado, yo me acerco, casi no dejando espacio entre los dos tomo su mentón y hago que me mire a los ojos. —Ahora si estoy bien, pero ¿qué haces aquí? ¿Escuchaste algo? —le hago ambas preguntas muy rápido, espero que no haya escuchado nada porque sabría de inmediato que ella me gusta y la verdad es que no quiero que se arme alguna espectativa como la loca de Daniela. —Bueno… este… No... Sólo me acabo de topar con la doctora Collins saliendo furiosa de aquí. ¿Qué le hiciste? —¿Yo? —No, el mensajero, obvio que tú o ¿hay alguien más acá? —mira para todos lados buscando si hay alguien más en los vestidores. —Nada, sólo una discusión de colegas. —Ahh… Pues, apúrate que los chicos tienen hambre —se quedó de pie estática esperando. —Ok… —la miro de pies a cabeza y luego le hago un ademán—. ¿Te quedarás ahí de pie esperando o vienes a tallarme la espalda? —¡No! ¿Estás loco? Me voy con los chicos —Sale corriendo como si fuera la maratón, mientras mis carcajadas inundan los vestidores. —Eres una pilluela Val... Después de ducharme me visto rápidamente y me termino de arreglar para llevar a los chicos a cenar, salgo de los vestidores tranquilamente, cuando voy llegando a la sala de descanso escucho una conversación que me deja perplejo... —¿Qué te pasó, Sis? —Estás roja… ¿Mi hermano te hizo algo? —Nooo… nada mi principito, es sólo que ví algo y me dio pena. más bien dicho, vergüenza… —¿Segura? Sino ya sabes… yo —¿Yo qué, pulga? —Pregunto ya que no me aguanté. —Nada, Hermano. ¿sabes que es muy feo meterse en conversaciones ajenas? —Pues, entonces ¿me integran? —Ay, ogro guapetón si ellos no te integran yo lo hago gustosa. —Bella. —le digo sonriendo, mientras le abrazo y le remuevo su cabello. —Sabes que pasa Ethan, es que mi hermana llegó un poco avergonzada y… —Nos vamos chicos, mi tripa tiene hambre —Val trata de despistarnos, pero me interesa el tema, así que ya veremos como se lo saco—. ¿Vamos? —Vamos los llevo en mi auto.— Les digo mientras me acerco a mi bebé. —Lo siento querido, hermano, pero Jack nos está esperando, si quieres puedes venir con nosotros. —Además debes estar cansado, llevas un turno de 24 horas y no te vi dormir en ningún momento —me señaló Val. —Bueno, no hay discusión aquí. —dice Alma guindándose—. Te vas con nosotros. Cada segundo que pasa quiero conocer a estas chicas, creo que las Soré serán nuestra salvación o nuestra perdición.
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