Potira se sentó al lado de Rudá. —Tú y Pedro son molestos. Solo no le rompí la cara porque él es el jefe. —¿Sabes que te amo como a un hermano? —Lo sé. Yo también, aunque seas molesta y te guste abrazarme. —¿No quieres hablar conmigo? —preguntó Potira. Él respiró profundamente. —Me siento avergonzado de hablar de esto contigo... —Tal vez yo también me sienta así, pero las pecas ocultarán un poco mi sonrojo. Pero quiero ayudarte, a ti y a Rayra también. Necesitaba ayuda o Rayra se cansaría de esperar. —Ella quiere estar en mi cama, pero... —Ella te ama y desea. No sé por lo que has pasado, sé que fue duro, porque todos estos años, ni siquiera sé cómo es tu habitación. Nunca entraste en la piscina conmigo, pero ya me has tirado en ella. —Me diste una bofetada, por eso te tiré a l

