Rudá estaba sin camisa.. —Besos, caricias todavía no. Pronto, pero no hoy. —¿Qué pasó? —Me acosté un rato en la hamaca, y Henry en otra, y la pesadilla fue intensa, princesa. Necesito organizar algunas cosas y tengo algo que contar. Rayra le dio un beso corto. —¿Te gustan los niños? —Sí, Rudá. —Debería haberlo contado antes... Ella esperó. —¿Rudá? —Hijos... No lo sé... —¿Por qué? Él sacó el cuaderno, era el cuaderno en el que solía dibujar cuando era niño. Ella observó las imágenes. Impactada, ella sabía que los impactos podían dificultar. —¿Fuiste a un especialista? —No. Necesito hacer un conteo de espermatozoides para estar seguro... Ella acarició los dibujos. —No llores... princesa. Se acabó. Si no podemos formar una familia, aún... —Te quiero, no importa cómo. Él to

