Estefano estaba en la oficina, supo que era Helena al otro lado. La dejó entrar. Cerró la puerta. La abrazó. —Hoy pasamos el día aquí, pequeña. Pero cuando intentó besarla, ella puso la mano en la boca y corrió al baño. ¿Estaba enfadada con él? —Pequeña.. Ella no había podido comer bien durante el desayuno… Se levantó con ayuda de su marido. Se lavó los dientes. —¿Qué está pasando? —No lo sé. El olor del cigarro. —Nunca te quejaste, Helena. Incluso lo montaba mientras él fumaba, fumaba con ella en su regazo. —Lo sé.. pero Él se sentó en la silla. —Dime qué está pasando... Casi un mes sin dejarme satisfacerme de verdad, siempre escapando.. Me vas a provocar una crisis, pequeña, sabes que tu rechazo es lo que lo desencadena. Incluso los soldados habían notado su mal humor en l

