Después de que Rudá colgó el teléfono, Russo miró a su compañero. —No vas a entrar a mi carro así. Este es el carro que uso con mi familia. Usa la ducha. Siempre que salían en misión, Rudá nunca se bañaba frente a nadie, tampoco se desnudaba, volvía sucio al condominio. Pero Rudá se quedó de pie observando, Russo pensó que ni siquiera ganaba para eso. —No me gustan los hombres, Rudá. Y aunque me gustaran, tampoco te encuentro tan guapo, sigues siendo un poco loco, incluso para mis estándares. Y tú no eres un niño, eres un hombre, incluso si quisiera tocarte, ninguno de los soldados podría. Ve a tomar tu baño. Rudá le apuntó con el dedo. Russo lanzó un pantalón y una camisa dentro de una bolsa oscura. —Es nuevo. Russo tenía algunas duchas esparcidas por el lugar. Rudá eligió una má

