Por la mañana, Rudá estacionó en la puerta de la universidad —¿Quién le mintió a mi padre? Fue Paola, ¿no? —Rayra. —¿Fue? —Sí, sabes que nunca la he mirado, ¿verdad? —Lo sé, Rudá. —Te amo, princesa. —Voy a hacerle algo en el baño por la mentira. —No lo harás. Phill la impidió continuar en el curso. No volverá más, porque le dije que si se acerca a ti o a mí para causar intriga, yo lo resuelvo con él. —Tengo derecho a darle una golpiza, era mi amiga... —Fierecilla. Soy tuyo. —Completamente. —Eso. Estaré aquí cuando volvamos a casa, pero las sargentas están en la puerta. Y no salgas sola, ¿de acuerdo? —¿Alguna amenaza? —Ninguna, todo bajo control, aun así, quiero que estés segura. Condominio En el condominio, las hijas gemelas de Xavier, Lua y Mel, observaban a los gemelos d

