Rayra se sentó en la plaza con un libro. Llevó la fruta que Rudá había dejado y el yogur. Habló con su madre por mensaje, Helena estaba con Aruana y Ella, habían ido a la peluquería. Los hilos del cabello de Aruana crecían rápido y ya necesitaba mantenimiento, en poco tiempo adoptaría un corte más corto y dejaría que los hilos propios crecieran hasta donde deseaba. Estaba tomando el yogur natural cuando Rudá apareció, ella le sonrió. Él se agachó a sus pies. —¿Cómo está el dolor? —Mucho mejor con el analgésico que me diste. —¿Te desequilibraste o te mareaste al bajar? —Me desequilibré, tenía los pies húmedos, porque acababa de aplicarme crema hidratante. Y estoy bien, me hice el chequeo anual y también me hice los exámenes que fueron cambiados. —No vuelvas a subir escaleras, pued

