Por la mañana, Rômulo estaba en el gimnasio, en los aparatos junto a Augusto que preguntó: —¿Vas a volver, Rômulo? Augusto quería saber si Rômulo no regresaba a Brasil. —Ya no volveré, Augusto, me quedaré donde está mi familia. Cuando sientas mi falta solo tienes que venir al condominio americano, te daré un abrazo e incluso un beso. Augusto le hizo un gesto con el dedo. —El jefe enviará a Phill a tu lugar. —¿Cuándo? —Dentro de dos semanas. Tengo asuntos que resolver y cuando mis hijos nazcan, quiero estar de vuelta aquí porque quiero que tengan doble ciudadanía. —¿Son gemelos? Marina dijo que aún no sabe. —Pero yo sé que lo son —completó Augusto. Había mucha náusea para solo un niño, ella lo había hecho pegar papel adhesivo azul en toda la cocina, no tenían sentido allí. Podrían

