De vuelta al presente Estefano preguntó: —¿Terminaron las preguntas, pequeña? —No. —Voy a ocupar tu boca, Helena, así no harás preguntas. —Pero solo la ocuparás si respondes una cosa. —¿Qué? —¿Son solo tú y Henrique? ¿Tienen hermanos y hermanas? Estefano se detuvo. —¿Por qué? —¿Son solo tú y Henrique? Él estaba acostado, ella apoyada en él, y Helena sintió que su respiración cambió. —Me mentiste, Estefano. —No. Omití lo que no necesitabas saber. —¿No me lo vas a contar? —No. —Soy tu mujer. —Precisamente porque no sabes lo podrido que es el lugar del que vengo, si lo supieras no habríamos llegado hasta aquí. —Estefano... —Por favor, pequeña, he estado en la oscuridad estos últimos días, he hecho cosas pesadas y me estás presionando mucho. Sería mejor esperar... —Solo un

