Pero él empezó a jugar con la botella en su entrada. —Rudá.. —No voy a empujar, porque la botella crea presión, y lo primero que entrará aquí es mi pene, eres pequeña, habrá sangre, Rayra. —No me importa. Deslizó la botella sobre su clítoris, mientras que al mismo tiempo deslizaba un dedo dentro del lugar donde él estaba ansioso por entrar, cuando Rayra se acostumbró, metió el otro dedo. —Me gusta que no uses tampón interno, solo yo estaré aquí dentro, solo yo. Sacó la botella del clítoris y la reemplazó con su lengua. Ella gritó. —Rudá… Pero él estaba enfocado en descubrir todo sobre ella, cómo le gustaba, cómo gritaba y qué intensidad de lengua usar, pero también estaba aprendiendo que el contacto con el cuerpo era placentero, tenía treinta años y estaba construyendo nuevos recu

