Diecinueve

1153 Words
(Alicia) Después de un par de horas de vuelo, llegamos a Ciudad Ni. Nos alojamos en un hotel por algunos días, en lo que encontrábamos un departamento. Elegimos uno cerca de la Universidad, un tanto barato y con espacio suficiente para las dos. Faltaban dos semanas para el inicio del semestre, me inscribí y no podía esperar para comenzar las clases. Vanesa, no tardó en encontrar un empleo en un restaurante como Sous Chef, en el cual a mí me emplearon como mesera. No porque no tuviéramos dinero, sino porque sabíamos que lo que teníamos no sería para siempre. Había decidido mantener cierta distancia con Fred, todo estaba tan reciente, que podía flaquear ante mi decisión y regresar con él. Aunado a que mi vida sexuaI se había convertido en esporádica, ya que como lo hacía por placer, no abundaban muchos hombres a mí alrededor. Dos años habían pasado y Vanesa aún no se decidía en abrir un café. Se había especializado en repostería, por lo que cuando me enteré que “Café & Más” estaba a punto de cerrar, no dudé en negociar su adquisición, y como había aprendido del mejor, aceptaron. Casi se desmaya cuando le dije que era de ella; bueno, después de algunos cuántos pagos; pero ya estábamos acostumbradas a la dinámica, aunque de alguna manera esto se sentía con mayor motivación. Preparaba todo tipo de postres; terminamos contratando a alguien como mesero y a otra persona que preparara cafés y tés, ya que yo no estaba disponible en todos los horarios. Fue cuestión de tiempo, muy corto a decir verdad, en que se convirtió en un café popular, especialmente entre los universitarios, que cuando se esparció el rumor del cambio de administración le dieron una oportunidad para probarlo; ya que no había duda del gran sabor y habilidad culinaria de Vanesa. Faltaba un año para mi graduación, cuando vi la oportunidad de realizar prácticas en Fashion&More CN, una de las revistas más populares de la ciudad. Con mis altas calificaciones y mi última adquisición: ser extrovertida y segura, no hubo ningún problema con que me aceptaran. Comencé en el área de Redacción Creativa, que fue un punto de partida extraordinario. La revista salía cada semana, por lo que los periodistas y escritores tenían que tener listos sus artículos en cuestión de días, para que nuestro departamento le diera el énfasis por medio de frases, dándole el atractivo necesario para llegar al público. Fue grandioso, mi creatividad se mantenía en constante desarrollo. Seis meses fueron necesarios para que me tomaran en serio y me ofrecieran un puesto como empleada de la revista. Algunos meses después descubrí que la revista pertenecía al Grupo Global Telecom, al igual que el periódico EC Noticias, con presencia a nivel mundial, por lo que cuando lanzaron una convocatoria para pertenecer a ella no dudé en aplicar. Todo coincidió con la culminación de mi Licenciatura. Conocí el éxtasis bajo otro contexto, me transferirían al mismo departamento pero en el periódico, lo que significaba que tendría que mudarme a Ciudad Épsilon. -Estaba pensando que los fines de semana podríamos poner música en vivo – comentó Vanesa, para después darle un sorbo a su taza de café. Habíamos comenzado la costumbre de tomarnos un tiempo después del cierre, para platicar acerca de nuestro día. -Eso suena genial, atraerías más clientela – admití emocionada, aunque la noticia de mi nuevo trabajo también estaba mezclada en mi reacción. –¿Recuerdas que te dije que aplicaría para otro empleo? –Pregunté, pero Vanesa sobreentendió que ya era seguro. -¡Felicidades! Aunque ya lo sabía, has desarrollado tantas habilidades que me sorprende que hayan tardado tanto en dártelo – se puso de pie para abrazarme. -¿Qué estamos festejando? –Llegó Joe, el chico de los cafés. Que no era tan “chico”, era un año mayor que Vanesa, y a la distancia se le veía que ella le gustaba. -Acaban de aceptar a Ali en un nuevo empleo – dijo Vanesa, con cierto orgullo en su voz. -¡No! ¿El de EC Noticias? –Preguntó incrédulo Joe, ya que a él si le había dicho todo a detalle. Sabía que si me mudaba a Ciudad Épsilon, tendría que dejar a Vanesa, y con Joe le veía un futuro. -¿EC Noticias? –Preguntó Vanesa, porque en realidad no sabía nada del asunto. –¿Es un nuevo periódico? No lo he escuchado – suspiré, era el momento de decirle. -Es en Ciudad Épsilon, tendré que mudarme – su rostro se descompuso totalmente. -¡No puedes hacerme esto Alicia! –Dijo con la voz ya quebrándose. Sólo pude dirigir mi mirada a Joe, suplicándole por apoyo moral. -Vanesa, ya no es una niña – el tono con el que habló Joe era de obviedad y estaba sonriendo, tratando de aligerar la situación; pero Vanesa se giró para verlo mal. -¡Tú cállate! –Respondió autoritaria, por lo que Joe se hizo chiquito en su silla. –¡No puedo creer que estés pensando en separarnos de nuevo, después de lo que pasó cuando salimos de Ciudad Rho! –Dijo dolida. -Esto es diferente… - traté de alegar. -¿Por qué quieres dejarme? –Preguntó ya casi al punto del llanto. -Vanesa no lo tomes de esa manera – me puse de pie y la abracé mientras ella seguía sentada. –Salimos de Ciudad Rho buscando una vida diferente a la que estábamos teniendo, ya le dimos el giro que queríamos; tú ya has conseguido parte de tu sueño, pero yo aún sigo persiguiendo el mío – me agaché para quedar a su altura y la tomé de sus mejillas. –Siempre serás mi hermana mayor, no te has deshecho de mí – me sonrió. –Voy a venir tan seguido como pueda, pero para las fiestas, definitivamente me tendrás aquí – se levantó y me hizo levantarme para abrazarme. -¿Lo prometes? –Me dijo al oído, abrazándome con fuerza. -¡Lo prometo! –También le hablé oído. –Pero hazme el favor de hacerle caso a Joe, que babea por ti – agregué más bajito aún, para que sólo ella escuchara. -¡Eres una tonta! –Se soltó del abrazo. -¡Pero no miento! –Sonreí y la vi alejándose hacia la puerta, para tomar sus cosas. -¡Tú! Idiota, llévame a casa – le dijo a Joe, quien se puso de pie mirándome con duda. –¡Y tú, estúpida abandona hogares, cierra! –Solté una carcajada, pero no dije nada. Los vi alejarse, Vanesa tomó el brazo de Joe, dándome a entender que le daría una oportunidad. Ella era intempestiva e imprudente con sus comentarios, pero le tenía miedo al abandono. Nuestros pasados habían hecho estragos con nuestro carácter, éramos inseguras de alguna manera, aunque poco a poco lo íbamos superando.
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