—Sí pincelito, soy yo —fue la mayor satisfacción de su vida desde lo del accidente poder decir aquellas palabras. —Pero... no... no puede ser —aun no lo procesaba—, cómo es posible que sigas viva Sam. —Tengo mucho que explicarte y tan poco tiempo, pero te prometo ponerte al tanto con todo ¿Sí? —Pero por supuesto que sí —se acerca para abrazarla fuertemente y la sensación que ambas se trasmiten es igual que hace años cuando eran niñas—, vamos a casa —dice con lágrimas en los ojos. —No es seguro para mí —se aferra a ella con ganas de jamás soltarla—, vamos, te explicaré la primera parte de todo para que entiendas. El tiempo para un reencuentro feliz y lleno de sonrisas no era ahora. Samantha debía poner al día a Jade para poder contar con ella y su ayuda, de esa manera vencerían la
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


