Alessandro —No, usted debe de estar equivocado, mi mujer no hizo nada de lo que se le acusa — la desesperación comienza a apoderarse de mi cuerpo, Mia no dice nada, esta temblando y aun asi se acerca a los oficiales que esperan con las esposas en la mano — ¡No! ¿Qué haces? — detengo sus pasos antes de que llegue a la entrada. —Tra-tanquilo amor, es un malentendido y vamos a resolverlo — dice aparentando calma, calma que sé bien que no tiene. —Amor —Señor, déjenos hacer nuestro trabajo, la señora debe acompañarnos a la comisaria, si es un malentendido como ella dice, saldrá pronto, pero lo veo complicado debido a todas las pruebas que hay en su contra — dice sin un ápice de emoción uno de los hombres, veo como Mia se tensa aún más, si es que eso es posible. No puedo hacer nada más que

