Ezra Regresaron a la gran casa de los padres de Gema cuando el crepúsculo casi terminaba y el sol era solo un pequeño rayo de luz en el horizonte. La oscuridad de la noche los acompañó en el último metro de camino hasta que pudieron entrar juntos en el hogar de los Cuñat. Aquellas personas desbordaban riqueza en muchos sentidos, sobre todo al tener una mucama personal para que hiciera las cosas que ellos no deseaban hacer y, sin embargo, cada vez que entraba allí siempre sentía que algo faltaba. No se atrevería a mencionarle una cosa como esa a su amiga, pero no podía evitar percibir las notables diferencias que existían en aquel hogar, en comparación con su casa o el propio hogar de los De León. No comprendía como distinguía ese aire de frialdad, pero lamentaba que Gema tuviera que expe

