Nerea Regresar a su hogar junto a su hermano y Rachel fue un viaje agradable, pero no podía esperar para estar en la privacidad de su habitación. Ese día había tenido que enfrentarse a demasiadas escenas incómodas, por lo que solo deseaba recostarse en su cama luego de una larga ducha caliente, para poder descansar sin que nadie la interrumpiera. Esperaba que su mente no la molestara, porque estaba realmente cansada. Sin embargo, parecía como si sus padres tuvieran una idea distinta porque los encontraron reunidos en la mesa de la sala con sonrisas en sus rostros, por lo que notaba habían estado viendo uno de esos programas que amaban. Las miradas de ambos se posaron en ellos al entrar y Nerea sabía que eso no presagiaba nada bueno. -¿Qué sucede? -preguntó Alfonso tan atento como ella.

