Bastián Cuando abordé el avión, tengo que admitir que me sentía como un tonto, pues miles de sensaciones venían a mi estómago. Estaba emocionado al verla, pero también tengo que aceptar que sentía mucho miedo: miedo de ser rechazado por todo lo que ha sucedido, por todas las estupideces que he hecho, miedo de que ella esté completamente decidida a divorciarse y que para mí no haya un perdón. Cierro los ojos y sacudo mi cabeza, quitando esos pensamientos. No Miranda me, ha demostrado tantas veces cuánto me ama y estoy completamente seguro de que ese amor jamás se terminará, así como el mío. A pesar de todas las mentiras e intrigas, jamás la pude sacar de mi pecho. Siento que alguien toma mi brazo y volteo a ver a Cristopher, confundido. Él sonríe como el maldito Guasón y sé perfectamente

