Miranda No había podido dormir en toda la noche. Acariciaba mi pequeña barriga para que mi bebé estuviera tranquilo. No sé si ya siento todas mis emociones, pero tengo que reconocer que todo lo que pasó con el abogado me asustó, y me asustó demasiado. Jamás pensé que él actuara de esa manera. En ningún momento le di algunas señales para que él pensara que yo sentía algo por él. Cierro los ojos y suspiro. Me pongo de pie, reviso mi teléfono y ya son las 8 de la mañana. Estoy segura de que Gema se ha ido a la oficina y no me ha querido despertar, así que simplemente camino hacia la ducha. Estoy por quitarme el pijama cuando, de pronto, el timbre del departamento suena. Yo frunzo el ceño porque realmente no espero a nadie. Vuelvo a colocarme mi bata y salgo de mi recámara. Cuando llego hast

