Cuando salimos de la película, van a ser las once de la noche, estoy a reventar por todas las palomitas, gaseosa, papitas y chocolates que compró Tomy para ver la función. ¿Qué puedo decirles? Me encantó. —¿Qué te pareció? —pregunta Tomy, depositando los restos de nuestr comida en la cesta que sostiene uno de los empleados. Lo miro extasiada. Estoy extasiada. La felicidad que estoy experimentando ahora, nunca la había vivido antes. —Me encantó. Gracias. No creí que de verdad fueran así de grandes. ¡Y parecía que se fueran a salir de la pantalla! —exclamo toda emocionada. Tomy ríe con ganas y pasa su brazo por encima de mis hombros, pegándome a él. —Así se ven la películas en 3D, corazón. ¿Tienes hambre? —pregunta, mientras seguimos a todas las personas para salir de esta área. Niego c

