Me da la vuelta, apartando la manta que nos cubría para dejar mi rostro pegado a mi almohada y levanta mi trasero, dejándome en cuatro para él. Jadeo cuando estalla su mano en mi trasero. —Voy a enseñarte a satisfacerte sola con un hombre —advierte. Muerdo mi labio con fuerza al sentirlo salir un poco para volver a chocar sus pelotas contra mi coño. Grito de placer—. Tócate, si el idiota no te toca, tócate tú —demanda y lleva su mano a mi coño, jugando con los fluidos que me tienen toda mojada. Jadeo, llevando una de mi mano entre mi cuerpo para llegar a donde están sus dedos. —Imita mis movimientos, aunque sé que sabes tocarte bien —admite. Sonrío y comienzo a restregar mis dedos con fuerza por mis pliegues, obedeciéndolo. El líbido va por las nubes, el hecho de tocarme mientras no dej

