Capítulo 1

1370 Words
Cuando nos hablan de la amistad siempre pienso en tres palabras, el afecto, la simpatía y la confianza. Tener una persona junto a ti que te brinde estas tres importantes cosas te hace sentir afortunado, tanto que tu misión con ese alguien es compensar a toda costa sus buenos actos y por tu mente nunca se cruza lastimarla; pues por mi mente si se ha cruzado ese oscuro pensamiento, tuve unos segundos para reaccionar, para saber que era mi vida la que estaba en riesgo y que a pesar de arrepentirme por el trágico final de Victoria m queda el consuelo de saber que no tenía alternativa. Ahora perdono su acto, la perdono por hacer de mi vida una mierda, pero también le agradezco todo lo que hizo antes por mí, siento mucho su final tan cruel, quedara en mi memoria sus ojos llenos de miedo cayendo al vacío.   - Por favor ya deja esa expresión, te necesito aquí conmigo; fuerte, clara, en la realidad.  Mark conduce su auto, salimos del hotel de inmediato, en medio del caos de las personas por la mujer que ha caído desde el mirador.  - Lamento no haberme quedado en la habitación como me lo habías pedido – digo con mi voz aun entre cortada - No te disculpes, quizás si te quedabas allí estarías muerta en este momento. No te imaginas cuanto me angustié cuando el teléfono timbraba y nadie respondía, temí lo peor, te llamé mucho antes porque sentía muy dentro de mí que algo no estaba bien, algo me decía que estabas en peligro, por eso volví. Mark conduce con su vista al frente, ahora luce más angustiado que antes, creo que luce más preocupado, es una mala señal. - Estamos perdidos ¿verdad? – digo sabiendo que escucharé un si como respuesta - Si, hay una parte de esto que es casi imposible de eliminar, Miranda tiene ojos en todas partes, es difícil pasar por algún lugar casi que del mundo sin que ella lo sepa, he buscado su punto débil pero no lo puedo hallar. - ¿Y Néstor? - Pregunto por su enemigo - Es un simple mortal en comparación a Miranda Eso que escucho me hace sentir mal, aquella llamada que me ha condenado fue mucho más grave que lavar dinero en un banco, por lo que puedo entender estoy perdida y he arrastrado a Mark conmigo. - ¿Ahora qué haremos? ¿Qué dijeron las personas con las que hablaste? - Ya todo está listo, vas a estar bien, te lo prometo. - ¿Podremos estar a salvo? ¿Ya todo va a terminar? – sigo cuestionando  El afirma con su cabeza pero no parece feliz, ¿Qué sucede? - Entonces, ¿A dónde iremos ahora, puedo saber? – menciono al no obtener palabras de su parte. - Es mejor que no sepas mucho, ya verás cómo se desenvolverán las cosas, lo único que te puedo asegurar es que estarás bien. A pesar de escuchar algo que me debe aliviar no siento dentro de mi ese respiro, algo no parece estar bien, su expresión y la manera en la cual lo siento es como si estuviera triste.  - No quiero que en los próximos días pienses en lo que ha pasado, graba en tu cabeza que lo que hiciste hoy fue una manera de defenderte, era tu vida la que estaba en riesgo y fue tu única salida, Victoria hizo todo esto y cuando nosotros actuamos mal debemos pagar de las peores maneras y esta fue la de ella. Quiero que me prometas que cuando todo acabe vas a continuar con tu vida, ¡prométemelo! - Si, te lo prometo ¿Qué le sucede? Sus palabras las siento como una despedida Él me toma de la mano con fuerza y con su dedo pulgar soba mis dedos, lo observo y su cara de preocupación aún está allí, sus ojos están todo el tiempo al frente, justo a la carretera. - Trata de dormir un poco,  nos espera un camino un poco largo.  Hicimos el recorrido más estresante que he hecho en mi vida, solo escuchaba sus conversaciones por llamadas en clave, no entendía nada pero aun así me limitaba a preguntar. Fueron unas quince horas en auto hasta llegar a Francia, las paradas eran solo en las estaciones de gasolina, para comer algo y del resto el conducía, con el paso de las horas su semblante se torna cada vez más destruido, sus ojeras resaltan en su piel blanca. Lamento verlo así, pero ir en auto es más seguro para nosotros, Miranda nos detectaría con más facilidad en un aeropuerto. Luego de una pequeña siesta, Mark me despierta por una extraña conversación, una vez más habla con alguien que desconozco y le da aviso que ya estamos en Cherbourg, el auto baja la velocidad y miro a través de la ventana algo como un muelle. - ¿Dónde estamos? – cuestiono de inmediato. - Pase lo que pase, solo haz lo que yo te diga ¿Entendido? No comprendo que sucede, Mark saca de la guantera del auto un arma y la mete en la parte delantera de su pantalón. Lo miro de pies a cabeza y regreso mi vista al cristal - ¿Qué sucede? – pregunto sin obtener respuestas Mark toma del asiento trasero un maletín y lo pone en sus piernas - Todo estará bien – menciona sonriendo de la forma más triste. El hombre abre la puerta del auto y me pide salir, hago lo que me indica y sigo sus pasos, me toma de la mano y caminamos hasta el lugar más solitario del muelle; nos quedamos parados en medio de grandes contenedores, carros de carga. - ¿Qué hacemos aquí? -  pregunto nuevamente con el corazón a mil por hora El aprieta mi mano y repite esas palabras - Te prometo que estarás a salvo - Vaya, vaya, pensé que no vendrías – pronuncia alguien detrás de nosotros Al girarnos está un sujeto de unos cuarenta años. - Néstor, soy un hombre de palabra, me conoces – dice Mark quien aún me sujeta de la mano Con que él es el hombre que quiere cortarle la cabeza a Mark. - Vamos a ser rápidos, dame el maletín y a la chica y hagamos como que nada de esto ha pasado – menciona el asqueroso sujeto viéndome como si fuera un trozo de carne - ¿Qué? ¿Me vas a entregar a ese horrible hombre? Mark no dice nada, no me da la cara - Vamos, ¿Qué esperas? – dice Néstor con voz de victoria - Mark tú no puedes hacerme esto, ¡me juraste que estaría bien, por favor no me dejes ir con el! – comienzo a desesperarme y los nervios son más grandes que yo - Tomaste una sabia decisión Mark, por ti y por tu familia que se ha metido donde no los han llamado, demos por terminado este asunto así como lo acordamos, me voy con lo que me pertenece y no volveremos a vernos nuestras inmundas caras. El hombre que fue mi amo me entrega el maletín y me sostiene con fuerza de los hombros, lo observo con mi vista nublada y esa expresión lo hace ver como alguien diferente. - Es toda tuya, pero antes dime si has venido solo como lo acordamos – dice mirando a su alrededor - Vamos Mark, me extraña que dudes de mí, sabes que soy un hombre que cumple lo que dice, si temes que alguien te mate una vez me vaya pues ese disparo puede ser provocado por alguien más, quizás de Miranda, quien también está interesada en encontrarte. - No dudo de tu palabra, solo quería asegurarme – dice Mark dándome un empujón que me hace caer en los pies de Néstor. - Ya eres toda mía – dice el muy asqueroso poniéndome de pie y llevándome a rastras hasta un auto oscuro, mis lágrimas salen de manera incontrolable y mi corazón sigue latiendo con fuerza golpeando mi pecho como tambor. Unos pasos más adelante todo se detiene, el sonido de un disparo invade el muelle y automáticamente para el tiempo a nuestro alrededor.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD