CHRISTIAN
Nora se ha quedado dormida en mis brazos de nuevo, es como si mis brazos la proporcionasen una tranquilidad y confianza que no podía explicar. Al mirarla, no puedo evitar pensar en su alegre sonrisa, siempre está sonriendo, no es como otras mujeres de su mismo estatus, ella es simplemente diferente, especial. Me pregunto que la habrá llamado la atención de mí, soy un hombre humilde, que trabaja en un taller, no visto tan elegante como esos hombres y mujeres con los que suele rodearse. Ella es tan bella, tan aparentemente perfecta...
Cuando la gata de Nora, aparece por el salón, miro la hora en mi móvil, las 03:17h de la madrugada, ella está profundamente dormida, así que decido llevarla a la cama en brazos, con cuidado saco mi brazo, que está debajo de su espalda y sujeto su cabeza con cuidado de no despertarla, cuando ya he conseguido levantarme, la cojo suavemente entre mis brazos y la llevo hasta la habitación, la dejo sobre la cama y la tapo con el edredón, me tumbo a su lado y me quedo dormido mirándola.
NORA
Al abrir los ojos, me doy cuenta de que estoy en la cama, me doy la vuelta y veo a Christian dormido a mi lado, seguramente me haya traído él en brazos, ¿Cómo lo habrá hecho sin despertarme? Me acerco a él y le doy un suave beso en los labios y me voy al baño, me doy una ducha y cuando salgo, me doy cuenta de que sigue dormido, así que voy a la cocina y preparo el desayuno, café, unas tostadas, un poco de zumo de naranja y algo de fruta, lo pongo en una bandeja y vuelvo a la habitación. Al verle dormido, pienso en la locura que hizo ayer solo para protegernos y dibujo una sonrisa en mi rostro sin darme cuenta. Él no es como otros hombres, a los que sólo les interesa el sexo, él se preocupa por mi, más incluso que mi propia familia. Desde que nos conocemos, no ha hecho otra cosa que protegerme de cualquiera que intente hacerme daño a mí o a quien me acompañe. No puedo negarlo, pero empiezo a sentir cosas que no había sentido antes, por él. Seguramente, sea algo pasajero, pero no puedo evitar emocionarme pensando en lo que podría ser. De pronto, veo que empieza a abrir los ojos y al verme de pie frente a él, sonríe ampliamente. Me acerco a él y le beso los labios, solo es un momento, pero ese momento es especial.
Mientras desayunamos, volvemos a acordarnos de la noche anterior, hubo momentos totalmente surrealistas, pero nos divierte acordarnos. Cuando terminamos de desayunar, me propone un plan, al que no puedo negarme, quiere llevarme al parque, para hacer un picnic, nunca he hecho uno, así que me parece un plan perfecto. Preparamos toda la comida que vamos a llevar, él prepara una tortilla de patatas y yo unos bocadillos, además también llevamos una ensalada y unos dulces para el postre.
Cuando llegamos al Parque del Retiro, buscamos un lugar donde haya sombra, nos sentamos en el césped y colocamos el mantel sobre él, sacamos toda la comida y las botellas de agua que habíamos traído.
–¿Te está gustando el plan?– me pregunta él.
– Por supuesto, nunca había hecho un picnic. Estoy muy agusto. – Le respondo con sinceridad.
– Si te apetece, cuando terminemos de comer, podemos dar un paseo en una de las barcas del lago. – me propone mirándome fijamente a los ojos. Es como si buscara mi aprobación en cada plan que propone.
– Me encantaría y después, podemos comer un helado...– Le indico con la voz suave, como si fuera una niña pidiendo permiso a sus padres.
– Me parece perfecto, de todos modos, cualquiera que nos vea, pensara que estamos todo el día comiendo.– me dice mientras sonríe con esa sonrisa perfecta.
– Tienes razón, después de todas estas comilonas, tendremos que ponernos en forma de nuevo. – Le respondo divertida.
– Si quieres... podemos ir juntos al gimnasio. – me dice bajando la mirada.
– Bueno, por mi no hay problema, pero ¿A cuál prefieres que vayamos? ¿Al tuyo o al mío?
– Al que tú quieras... – me dice besandome los labios. Ese beso, que comienza suave pero que nos delata a ambos, como si no pudiésemos separarnos por nada en el mundo. El beso comienza a aumentar de intensidad, nuestros cuerpos cada vez están más cerca, no existe nadie más a nuestro alrededor, y lo cierto es, que en ese momento no hay nadie cerca. Él me agarra por la cintura y me acerca más a él, me muerde los labios suavemente pero con urgencia, yo le agarro del cabello sintiendo sus besos arder sobre mí, no sé cómo lo hace, pero consigue desactivar mi cerebro cuando me besa, solo puedo pensar en él, en sus brazos, sus caricias, sus besos, su simple roce con mi piel, hace que se erice. Sin darme cuenta, estoy tumbada sobre el césped y él está encima mío, me besa con pasión, los labios, las mejillas y cuando llega al cuello, un gemido sale de mi boca, eso le hace saber que estoy agusto, así que continúa dejando un rastro de besos por todo mi cuerpo, hasta que llega a él botón de mi pantalón y entonces me pregunta;
– ¿Estás cómoda aquí o quieres que vayamos a un lugar más discreto?
– No, hazmelo aquí y ahora. – Le respondo con una sonrisa pícara y una mirada traviesa.
Él hace caso a mis palabras y entonces, desabrocha mi botón y baja la cremallera, desliza mis vaqueros hacia abajo y aparta mis braguitas a un lado, acaricia mis muslos con suavidad, pero esas caricias me hacer arder de placer, me muerdo el labio inferior, haciendole saber cuanto me esta gustando, cuando él me mira antes de bajar a mi monte de venus. Comienza a lamer mi clítoris con cuidado, sin apartar la vista de mis ojos.
– Ahh Christian...!– No puedo evitar gemir, por la oleada de sensaciones que me provoca y le agarro del pelo. Sus lametones son como fuego sobre mí, primero juega con su lengua en mi c******s y después pega un lameton que hace que se me escape otro gemido. Ahora, se incorpora y mete su dedo índice en mi humedad. Ahora ambos gemimos al sentir la calidez, el de mi interior y yo de su dedo, entonces, introduce otro dedo a su vez y yo arqueo la espalda de placer, él también gruñe del placer que le provoca verme en ese estado.
– Mmmh nena! Estás tan húmeda y caliente, que no sé cuanto tiempo podré aguantar sin explotar...– su voz es apenas un susurro. Continúa con sus dedos en mi interior y luego vuelve a jugar con su lengua dentro de mi.
– Oh dios mío! Voy a... – otro orgasmo recorre mi cuerpo.– Voy a correrme Christian...– consigo balbucear. Entonces él, aumenta el ritmo de su lengua sobre mí, hasta que no puedo soportarlo más y me corro sobre su rostro, él aprovecha y lame mis flujos como si fuera un pecado desperdiciarlos. Ahora es mi turno y no voy a desaprovechar la oportunidad, me acerco a sus labios y lo beso con pasión, después desabrocho el botón de su pantalón y bajo la cremallera y dejó libre su enorme erección, primero acarició su p**e suavemente pero voy aumentando el ritmo, arriba y abajo, con más fuerza.
– Joder nena, no pares por favor! – Me suplica.– Esto es tan...rico.
Continúo subiendo y bajando mi mano sobre su p**e, que cada vez está más duro, las venas parece que vayan a explotar, así que bajo mi boca hacia su gran erección y la introduzco poco a poco en mi boca.
– Oh Dios nena! Eso... eso es demasiado para mí. – consigue susurrar. Yo continúo lamiendo su m*****o, lo noto palpitar en mi boca, primero pego un lametón sobre su glande, jugando con mi lengua y luego lo meto en mi boca, hasta mi garganta, en un momento, casi me atraganto, pero eso no me frena y veo que a Christian, le ha gustado. Me agarra del pelo, pero no me duele, al contrario, me pone más caliente, aparto mi boca de su p**e por unos segundos, para masajearlo con firmeza y vuelvo a meterlo en mi boca, entero, chupo con ganas, absorbo su m*****o y él se arquea entero de placer.
– Nena, voy... voy a correrme, si sigues así, no podré pararlo...– intenta decir mientras el placer le invade por completo y yo al ver su reacción, chupo con más fuerza su p**e, cuando él me agarra más fuerte la cabeza, hundiendo todo su m******o dentro de mi boca y explota dentro de ella, llenandome la boca con su s***n– Joder nena, sí, esto es demasiado...– Me dice mientras tiembla de placer por el orgasmo que acaba de tener. En el momento que su respiración se normaliza, mientras yo chupo cada rastro de su líquido caliente y salado, se incorpora y vuelve a tumbarme bajo él y me besa con fuerza, agarra mis bragas y de un solo movimiento me las arranca, parece que he despertado su bestia interior y coloca su m******o sobre mis labios vaginales, mira alrededor por si hubiera alguien, pero parece que el destino está de nuestra parte, porque no hay ni un alma cerca. Cuando comprueba que no hay nadie, se hunde en mi v****a con un movimiento rápido.
– Ahh sí, joder!!– Exclamo al sentirle completamente dentro de mí, me embiste con urgencia, sus movimientos al principio son lentos, pero van aumentando su intensidad, yo apenas puedo hablar, solo consigo gemir del placer que me provoca, me agarra por el trasero, apretando fuerte como si me fuera a escapar, mientras sigue embistiendo con fuerza.
– Ohh Dios!! No pares, sigue...sigue así.– consigo susurrar. Él ante la súplica, empuja fuerte y cuando sabe que estoy a punto de explotar, ya que mis contracciones vaginales le aprietan su p**e, pega una última embestida dentro de mi, que provoca que ambos lleguemos al clímax a la vez. Nos quedamos unos segundos así, quietos esperando que nuestras respiraciones se normalice y cuando por fin nos recuperamos de ese placer, nos incorporamos y nos vestimos rápidamente como si alguien fuera a aparecer de repente.
Cuando ya estamos completamente vestidos, recogemos todo lo que habíamos traído, dejamos el espacio limpio y nos dirigimos a las barcas del lago abrazados. Ha sido una experiencia única, jamás pensé que sería capaz de hacer algo así, en medio del parque, pero con este chico, soy capaz de hacer cosas que jamás habría imaginado.
Estamos en una de las barcas que hemos alquilado y me encuentro fascinada por estos momentos, tan normales y a la vez tan increíbles. Con Alonso jamás hubiera hecho algo así, para él, este tipo de planes son una pérdida de tiempo, pero para mí son momentos muy especiales y no solo por haber tenido sexo en medio de un parque, si no porque podía sentirme como alguien normal y además, Christian hacía todo lo posible por que todo fuera especial. ¿Acaso me estaba enamorando? No, no puede ser, solo estoy confundida. Con Alonso, estaba acostumbrada a que todo fuera común y Christian simplemente se esfuerza por hacerlo bonito y especial, pero no era amor, no podía ser amor. De pronto, él me acaricia la mejilla.