CHRISTIAN
El salón entero se ha quedado mudo, después de que Nora fuese clara con ese tipo, parecía su ex y por lo que ella me había contado, estaba seguro al 100%. No quería entrometerme en esa conversación, sin embargo, no iba a quedar como un idiota después de lo que ese imbécil había dicho, así que me acerqué más a Nora y la sujeté por los hombros para tratar de calmarla.
– Anda pero si hasta te consuela!!– Dijo Alonso en tono burlón – Parece que aquí ha habido más que palabras, ¿No es así Nora?– Dijo levantando la voz.
– ¿Y a ti que te importa lo que haya habido? – Le pregunto en tono amenazante.
– Tengo derecho a preguntar, después de todo, soy su prometido.– Me dice acercándose a mí, a lo cual, yo no retrocedo, sino que, me acerco más a él.
– Por lo que tengo entendido, tú ya no eres su prometido, ni su pareja... Así que deja de hacer el ridículo y lárgate de aquí. – Le indico con firmeza.
Nora no dice nada, solo nos mira a ambos como si estuviera en un partido de tenis, seguramente, no sepa que decir, pero entonces vuelve a decir algo Alonso.
– Yo soy un invitado, no tengo porque irme, sin embargo tú...– Dice señalandome– No sé que pintas tú aqui.
– Es mi acompañante, yo le he invitado, así que haz el favor de dejarnos tranquilos o llamaré a seguridad para que te saquen de aquí – interviene Nora muy seria y amenazante, mientras me coge por la cintura y me acerca a ella.
Alonso nos mira a ambos, como si estuviera pensando en algo que no consigo descifrar, se da media vuelta y se marcha.
La tarde transcurre con relativa normalidad, Alonso ha estado observandonos, pero no ha vuelto a acercarse y menos mal, porque he tenido que aguantarme las ganas de partirle la cara cuando ha venido a molestarnos, el único motivo por el que no lo hice, fue porque no quería disgustar a Nora, pero si ese c*****o vuelve a acercarse, no correrá la misma suerte.
El desfile ya ha terminado, la hermana de Nora es una buena profesional en su trabajo y en el momento que terminan de desfilar todas las modelos, incluida ella, recibe un trofeo por ser una de las mejores desfilando, honestamente no sabia que existian ese tipo de premios. Es momento de sentarnos todos a cenar, hay varias mesas repartidas por el salón, con tarjetas encima de los platos que indican donde debe sentarse cada uno, afortunadamente nuestra mesa está bastante alejada de la de Alonso, así que podré cenar tranquilo.
NORA
Esta siendo una velada bastante entretenida, salvo por el incidente al principio de la tarde con Alonso, todo lo demás está saliendo perfectamente, después de desfilar, Elena recibe un premio a la mejor modelo de pasarela y como no, está emocionada, aunque no es el único que ha recibido, pues ya otros años también le han dado ese tipo de premios y otros.
Christian parece estar entre curioso y divertido viendo el ambiente del sitio, supongo que esto será nuevo para él, aunque sinceramente, está dando la talla perfectamente. Y yo... yo estoy disfrutando mucho, mi hermana está feliz, Nina siempre lo está, además ha conocido a un chico y no para de hablar con él, me alegro por ella, que disfrute, y Christian está muy pendiente de mí, cualquier cosa que pueda necesitar, me la trae antes incluso de pedirla, me mira de arriba a abajo continuamente con una sonrisa pícara, quizá tiene ganas de jugar aquí? No, no lo creo, la última vez que intentamos hacerlo en un sitio público, no salió precisamente bien, aunque ese día finalmente terminó bastante bien. Y eso me trae buenos recuerdos, al fin y al cabo, fueron cinco minutos de vergüenza y toda una noche de placer.
Me encuentro sumida en mis pensamientos cuando, de pronto, Christian me pregunta;
– ¿En qué piensas, preciosa?
– En nada en concreto, solo que estoy muy agusto, nunca pensé que un evento como éste, me haría pasármelo tan bien.– Respondí sinceramente.
– No quiero ser egocéntrico pero...¿Puede que sea por mi presencia? – preguntó en un tono juguetón.
– No lo sé, podría ser.– Le dije en el mismo tono.
Entonces pasó suavemente su mano por mi mejilla, me acercó a él y me besó suavemente en los labios, yo le correspondí a ese beso hasta que, cuando nos damos cuenta, vemos a Elena y Nina mirándonos con ternura y al terminar el beso, empiezan a aplaudir. Ambos nos sonrojamos, por un momento, estábamos completamente solos, mientras el salón estaba lleno de gente, observandonos, entre ellos, también estaba Alonso, que al ver la escena, desapareció de mi campo visual.
– ¿Que te parece si nos vamos de aquí?– le pregunte a Christian, ante la expectación que habíamos formado sin querer.
– Me parece una muy buena idea.– dijo agarrandome por la cintura.
Me acerqué a Nina y Elena, que estaban hablando del chico con el que había bailado Nina, y les comenté la idea de marcharnos, a lo que ellas aceptaron.
Cuando salimos del edificio, nos preguntamos a donde podíamos ir, entonces Christian propuso ir a un local que él conocía.
– Pero, vamos demasiado arreglados para ir a un bar...– Protestó mi hermana. Yo me quedé pensativa y finalmente le di la razón. Así que propuse la idea de ir a mi apartamento, para que mi hermana y Nina, se cambiasen de ropa y luego al de Christian para que él también pudiera cambiarse. Finalmente, Christian decidió ir así vestido, así que fuimos solamente a mi apartamento, así de paso, él podría conocerlo, ya que yo conocía el suyo.
Cuando subimos en el ascensor, mi hermana hizo una de sus bromas...
– Christian, yo que tú, entraría con cuidado, la gata de mi hermana es bastante... celosa, puede que quiera arañarte.– Dijo Elena en tono de broma.
–¿No lo estarás diciendo en serio, no?– preguntó él aterrado, mientras ellas no paraban de reír a carcajadas.
– No tranquilo, es celosa, pero no te hará nada, como mucho te ignorará.– Le digo tratando de tranquilizarle.
Al entrar, obviamente, la primera que aparece es mi querida gatita, que sin que lo esperemos ninguna de las allí presentes, frota su cuerpecito peludo blanco, contra las piernas de Christian, es un gesto que nunca había mostrado a nadie, ni siquiera a mis padres, la única persona que recibía cariño por parte de la gata, era Nina. Christian se agachó para acariciarla, entonces mi gatita comenzó a ronronear, era un buen comienzo.
Cuando entramos en mi apartamento, mi hermana y mi amiga se dirigen a mi cuarto, ya que antes las he dicho que cojan lo que quieran de mi armario. Mientras Christian observa el salón, mientras mi gata no para de rozarle la pierna. Le enseño toda la casa y el observa con atención, como si tuviera que memorizar todo lo que le enseño.
– Tienes una casa preciosa, casi tanto como tú. – Me dice sonriendo mientras se acerca a mí.
– Me alegro que te guste, la verdad es que tampoco puse mucha intención en decorarla, de eso, se ha encargado más mi madre. – Le indico.
– Pues dile de mi parte a tu madre, que tiene muy buen gusto decorando. – Me dice mientras se ríe de mi comentario.
– Se lo diré de tu parte.– Le digo besando su mejilla.– La verdad es que suelo estar más ocupada con el trabajo, que con el orden de la casa.
Cuando Nina y Elena ya están listas, salimos de mi apartamento y nos dirigimos al coche de nuevo. Vamos a un local que conoce Christian, no es como esos pub de gente pija, a los que solía ir con Alonso, lo cual me agrada bastante, me ayuda a sentirme una persona normal. Mi familia siempre ha insistido en que nuestro círculo social y todo lo relacionado, debe estar a la altura de nuestro estatus económico, pero a mí la verdad es que me aburren esos ambientes, a Elena la ocurre lo mismo, ambas somos las más parecidas con respecto a nuestros gustos, nos gusta lo sencillo, el dinero lo consideramos solo para poder vivir cómodamente.
Todos pedimos lo que nos apetece, yo decido no beber alcohol, asi que me pido un zumo de piña, ya que debo conducir a la vuelta.