NORA
Son las 8:30 de la mañana y estaba profundamente dormida, hasta que un sonido me despierta, es mi teléfono, alguien me llama y sin mirar la pantalla, respondo en bajito para no despertar a Christian;
– ¿Dígame?
– Nora, soy Alonso, ¿Acaso ya me has borrado?– Me dice aparentemente bromeando.
– No perdona, estaba dormida y no vi quien me llamaba, ¿Pasa algo?– Le pregunto.
– No bueno, es solo que... quería saber si hoy te gustaría cenar conmigo...– me dice dudando de mi respuesta. Inmediatamente miro a Christian y respondo a Alonso.
– Lo siento Alonso, pero hoy no puedo, tengo planes.– Le digo bostezando.
– Seguro que ya estás...con otro. Por eso no quieres verme.– me dice esta vez hablando en serio.
Como veo que la conversación se va a poner complicada, me levanto despacio y me dirijo al salón.
– ¿De qué estás hablando, Alonso? Y aunque así fuera, ¿A ti que te importa, si ya no estamos juntos?– Le respondo con firmeza.
– Bueno yo...– se queda callado unos segundos– Yo te dije que haría lo que fuera por enamorarte, no pensé que me olvidarlas tan pronto para irte con otro.– me espeta y mi cara es un cuadro en ese momento.
– Mira Alonso, voy a ser muy clara y muy sincera, así que escúchame bien. Si rompí nuestro compromiso, no lo hice con intención de volver contigo, porque si no me enamoré de ti en todo este tiempo, dudo mucho que eso pueda pasar ahora. Así que te pido por favor, que dejes de escribirme y de llamarme, asúmelo, lo nuestro terminó. Si yo estoy o no con alguien, que te quede claro, no es asunto tuyo...– Trató de interrumpirme, pero no se lo permití – No cállate, dejame seguir. No es asunto tuyo, lo que yo haga con mi vida desde el momento en que nuestra relación terminó, así que te pido por favor, que no me llames, no me escribas y no me busques. Estoy segura de que hay en el mundo, muchas mujeres, a las que seguro que interesas, pero a mí, sintiéndolo mucho, no.– Le dije de manera firme y severa.
– De acuerdo Nora, si así lo quieres, así será. – Dijo él y sin tiempo para responder, colgó el teléfono. Sonaba bastante raro, como si mis palabras no le hubieran convencido y eso me dejó bastante preocupada. Después de todo, Alonso solo era un niño mimado que siempre se salía con la suya y siempre conseguía lo que queria, está era la primera vez que alguien le rechazaba, así que seguramente haría algo para salirse con la suya, como siempre.
CHRISTIAN
Me encuentro sumido en mis propios sueños, cuando un pitido me despierta, al abrir los ojos, Nora está de espaldas a mi en la cama, parece que alguien la ha llamado, no soy cotilla pero, en este momento me puede la curiosidad, así que finjo estar dormido mientras ella habla por teléfono, escucho como habla con alguien cercano, hasta que oigo su nombre, Alonso, ese nombre me crea más curiosidad y aunque no conozco su nombre, sé ue se trata de su prometido, mejor dicho ex- prometido, así que continuo escuchando la conversación, ella parece bastante molesta, de pronto veo como ella mira hacia mi y después sale de la cama, se dirige al salón, así que sin que pueda verme ni oírme, sigo escuchando como le dice a la persona que está al otro lado del teléfono, que no se moleste en intentar enamorarla, en ese momento, no puedo evitar sonreír y pensar en el carácter que tiene, parece una chica tranquila, pero cuando se enfada, sale esa fiera, que por algún motivo me vuelve loco y provoca que me excite.
Aunque me está dando algo de pena el chaval, no puedo evitar sentirme tranquilo, ya que ese hombre no parece tener nada más que hacer con ella.
Cuando ella cuelga el teléfono, le veo quedarse pensativa durante unos minutos y me encantaría saber que pasa por su cabeza, luego veo que se dirige a la habitación de nuevo, así que corro para meterme en la cama de nuevo y finjo despertarme justo en ese momento. Solo hay algo que podría delatarme, mi erección.
Cuando se mete de nuevo en la cama, me acerco a ella como recién despertado y la abrazo mientras la atraigo hacia mi.
Comienzo a besarla, primero por el cuello, por detrás de las orejas, voy bajando hacia su pecho y comienzo a lamer su pecho izquierdo, ella reacciona soltando un pequeño gemido y me abraza, haciendome saber que voy por buen camino, termino con su pecho izquierdo, me paso al derecho y repito la misma acción. En ese momento, ella decide agarrar mi erección con sus manos y me provoca, ahora a mi un pequeño gemido de placer. Es entonces cuando despacio, me coloco frente a ella encima suyo y la miro fijamente, ella me corresponde también con una mirada de lujuria en su ojos, entonces la beso los labios apasionadamente, dejándola prácticamente sin aliento, mientras voy bajando sus braguitas lentamente. Con mi mano derecha, masajeo su clítoris suavemente.
– Ahh Christian...! – Otro pequeño gemido sale de sus labios. Ahora en vez de masajear su humedad, meto primero un dedo en su v****a y luego otro, la hago temblar de placer ante ese contacto. Comienzo a mover mis dedos, cada vez más rápido, quiero sentir todos su flujos sobre mi.
– Ummmh pequeña!– un gruñido casi imperceptible sale de mi boca por las sensaciones que me provoca esta mujer.
Continúo moviendo mis dedos, cada vez más rápido y ella no para de temblar de placer, cuando;
– Ohh joder.... si!!!– apenas no puede terminar y susurra. Termina corriendo se en mi mano y esa imagen, consigue ponerme tan cachondo que agarro mi p**e y lo froto contra sus labios vaginales, provocando que ambos tengamos un orgasmo, entonces sin que Nora pueda casi reaccionar, meto mi enorme p**e dentro de ella, hasta el fondo y ambos gemimos fuerte, está mujer me vuelve completamente loco y no consigo controlar mis pensamientos. Cada embestida es más fuerte, tanto que ella no puede ni hablar, solo es capaz de gemir y cuando noto que estoy a punto de explotar, le digo;
– Voy a correrme preciosa, ¿Nos corremos juntos?– ella asiente con la cabeza y entonces agarra sus piernas con fuerza alrededor de mi y comienza a contraerse conmigo en su interior, es justo el movimiento que necesitaba, para terminar llenandola de todo mi s***n. Al terminar, nos quedamos unos segundos, quizá minutos en esa misma postura, hasta que esta vez ella, se incorpora.
– Vas a conseguir que no pueda caminar...– me dice sonriendo y levantando una ceja.
– Ese es mi propósito, así no te irás de mi lado– Le respondo, dándole un cálido beso en los labios. Y es que por alguna razón, no quería separarme de ella ni un segundo, no entendía que me pasaba, porque tenía esa sensación cada vez que ella se marchaba.
– Pues lamento decirte, que hoy tengo cosas que hacer, le prometí a mi madre que acompañaría a mi hermana a un desfile y no puedo fallarla. Pero quizá no termine muy tarde. – me indica con cara triste.
– ¿A qué hora comienza? Si quieres...yo puedo ser tu acompañante. Siempre y cuando no tengas uno ya.– le digo medio sonriendo.
– Empieza a las 18:30, iba a ir con Nina pero puedo llamarla, seguro que lo entenderá...– me dice con preocupación.
– ¿Y si tu amiga Nina, acompaña a tu hermana y yo te acompaño a ti?– le pregunto divertido.
– Pues eso no lo había pensado, me parece una buena idea, pero, ¿Estás seguro de querer asistir? No son eventos precisamente entretenidos...
– Bueno, da igual que tipo de evento sea, al fin y al cabo, tendré la mejor compañía que cualquier hombre desearía...– Le digo mientras la atrapo entre mis brazos.
– De acuerdo, en ese caso, estate listo a las 17:50h. Pasaré a buscarte con mi hermana Elena y con Nina. Y ahora, voy a ducharme, estoy sudada y pegajosa.– me dice levantando una ceja y se mete en el baño.
En ese momento, aprovecho y miro mi armario, no tengo muchas prendas de vestir elegantes, ya que no me las suelo poner, pero tengo un traje que podría valerme para esta noche, reviso que este en perfectas condiciones y lo guardo de nuevo. Nora sale del baño con el pelo mojado y ya vestida, entonces me suelta un beso en los labios y se marcha a la cocina. Pero antes me indica;
– Ve a ducharte en lo que preparo el desayuno, hoy seré yo quien lo haga. Seguro que Jacko me echa una mano. – me dice guiándome un ojo, divertida.
Así que me voy al baño, me desnudez y me miro en el espejo, lo cierto es que mi cuerpo es un templo y como tal, lo cuido. Aunque no me gusta presumir de mi físico, es cierto que tengo un cuerpo bastante trabajado. Entonces, me meto en la ducha, pero mientras el agua recorre mi cuerpo, unas imágenes atraviesan mi mente, Nora cabalgando sobre mi, yo entre sus piernas haciéndola correrse de placer, yo de nuevo latiendo sus pezones con desesperación y sin poder evitarlo, vuelvo a ponerme duro. Me dejo llevar por las sensaciones mientras agarro mi p**e y comienzo a masajearlo, primero suave, pero después mi mano va aumentando la velocidad, esas imágenes continúan en mi mente, así que tras un par de movimientos de mi mano, termino corriéndome de nuevo. Cuando salgo del baño y me dirijo al salón, ella ya había preparado todo el desayuno y entonces nos sentamos a desayunar, charlamos un poco y cuando ella se marcha, yo me quedo pensando en ella y en todo lo que me provoca.
NORA
Ha sido una mañana perfecta, me he levantado muy bien a pesar de la llamada de Alonso. Christian es todo un hombre y me lo demuestra cada vez que nos vemos. Estoy pensando en ello cuando recibo una llamada de Nina. Hablamos durante casi una hora y la cuento todos los detalles, ya que ella insiste. Antes de terminar de hablar, la indico a que hora pasaré a buscarla y cuelgo.
Mi día transcurre con normalidad, aprovecho que es sábado y me dedico a limpiar la casa un poco, entre semana no suelo tener ni tiempo, ni ganas y aunque mis padres insisten en mandarme una de sus asistentas, yo siempre me niego, no me gusta tener a desconocidos en mi casa.
Ya son las cinco de la tarde y estoy lista, llevo un vestido largo, azul oscuro, con un poco de escote y unas sandalias a juego que dejan ver mis uñas perfectamente arregladas. Cojo mi bolso y mis llaves del coche y voy a buscar primero a mi hermana. Cuando ella se sube al coche, me pregunta;
– ¿No vamos un poco mal de tiempo?
– Elena, vamos bien de tiempo, relájate, iremos a buscar a Nina y luego a Christian y estaremos puntuales en el evento, ¿De acuerdo?– Le indico.
– ¿Christian? ¿Quién es ese, hermanita? Nunca me has hablado de él...– me dice sonriendo con picardía.
– Bueno, él es un amigo, nada más, nos conocimos hace unos días y se ofreció a acompañarme...– Le respondo sin muchas ganas de hablar.
– Bueno bueno, si tu lo dices... yo no digo nada! Pero si me entero de que sales con él y no me lo cuentas tú, no volveré a contarte nada de mi vida.– me dice en tono de burla.
– Que sí, tranquila, si hay novedades, yo te las cuento.– sentencio con ganas de terminar la conversación.
Tras recoger a Nina, nos dirigimos al apartamento de Christian, quien Tras recibir mi mensaje, me indica que va bajando. Cuando llega al portal, las tres nos quedamos atónitas al ver su traje y por supuesto como le queda.
– Madre mía hermana, que cuerpo tiene... No si tú, tonta no eres...– me dice mientras le mira de arriba a abajo.– Como no salgas tu con él, lo haré yo.
– Shh!! Cállate que te va a oir – Le espeto a mi hermana, mientras Nina se mea de la risa – Elena, compórtate por favor. – Le pido.
Christian se acerca al coche, entonces Nina que iba en el asiento del copiloto, se pasa al asiento trasero y deja a Christian en su lugar. Como si no hubiese nadie más en el auto, él me da un beso cálido en los labios, que me deja totalmente desconcertada a mi y a las dos que me acompañan. Segundos después de ese beso, oigo como se ríen a carcajadas Nina y mi hermana, no puedo evitarlo y suelto una carcajada yo también, el pobre Christian no entiende nada y me mira con confusión, le agarro del brazo para tranquilizarlo, más tarde le explico, arrancó el coche y nos dirigimos al evento.
Cuando aparco y entramos los cuatro, enseñamos las invitaciones que nos solicitan y al entrar, vemos una sala enorme, perfectamente arreglada para la ocasión, lámparas de araña enormes y que alumbran el salón perfectamente, entonces veo a lo lejos, una figura que puedo reconocer fácilmente, Alonso.
¿Que se supone que hace él aquí? Mi rostro empieza a palidecer levemente y Nina se da cuenta de ello, ambas miramos en la misma dirección y nos preguntamos lo mismo, ¿Acaso ha venido porque sabía que yo también vendría?¿Y siendo así, como supo el que yo acudiría a este evento? En mi cabeza se acumulaban miles de pensamientos y ninguno era bueno. De pronto se giró, como si hubiese notado mi presencia y se acercó a mi. Sin dejarle si quiera saludar le dije;
– ¿Que diablos haces aquí Alonso?– le dije con furia en mi voz.
– Hola a ti también Nora, respondiendo a tu pregunta, tus padres le dijeron al mío que vendrías a este evento...– con un tono casi amenazante – ¿Como desaprovechar esta oportunidad?
En ese momento, al verme tan irritada, Christian se acercó a mi y preguntó – ¿Todo bien, preciosa?– Fue entonces cuando Alonso se percató de su presencia.
– Vaya, veo que se me ha adelantado otro! Bueno, eso no será un impedimento para mí, ya lo sabes cariño– Me dice acariciando mi mejilla hasta que, de un tortazo en la mano, se la aparto.
– ¿Pero que estas diciendo, Alonso? ¿Acaso se te ha ido la cabeza? Te dije que me dejaras en paz y como veo que no te ha quedado claro te lo repetiré – dije levantando la voz – DEJAME EN PAZ DE UNA VEZ!!!– Grité sin darme cuenta de que ya había más invitados en el salón.