Ahora en el presente, aquel recuerdo nublaba mi juicio, llenandome de miedos, lágrimas y dolor una vez más. Solo podía aferrarme al dolor con la esperanza de odiarlo aún más. Solo para poder alejarme por completo, cerrar aquella herida y desprenderme de la vida que alguna vez tuve. Subir a aquel crucero ya había sido el inicio de una nueva, no solo por todo lo que había dejado atrás, si no por todo lo que estaba lista para hacer, sentir y vivir. Entonces me prometí llorar una última vez por él, así me costase toda la noche entera. Dejando caer mis lágrimas a lo largo, sintiendo el vacío de mi estómago y el dolor que una infidelidad puede dejar. Respirando hondo, sintiendo las olas chocar contra el crucero y sonriendo ante las palabras que Hugo probablemente me diría. Y casi de i

