Olivia y Benjamin emergieron de una alcantarilla oxidada, apenas a unos metros de distancia del edificio en ruinas. El eco de las detonaciones seguía resonando en la distancia, como un trueno que no terminaba de extinguirse. El aire olía a pólvora, y cada fibra del cuerpo de Olivia vibraba con la adrenalina. Se agacharon tras unos contenedores, camuflándose en las sombras, mientras Benjamin, con el rostro serio, rompió el silencio. —Nueve sabía que tratarías de usarlo para llegar a Rey —dijo en voz baja, observando atentamente los alrededores. Olivia lo miró con sorpresa, sin poder ocultarlo. ¿Desde el principio? Benjamin se encogió de hombros, como si no fuera gran cosa. —El enemigo de mi enemigo es mi amigo —agregó con una media sonrisa. —Así que... —Olivia susurró, conectando las p

