.15:10 p.m, en la hacienda Parris nos encontramos a una niña de 12 años, esa niña es Basilisa Parris, la prima de Carol Walker. Ella es una niña de piel clara (color vainilla) que lleva cabello suelto con laterales hacia atrás y puntas con corte recto.
Ella estaba en la sala tomando el té con su padre Samuel Parris un hombre de escaso cabello, de hecho, él solo tenía cabello a los lados y atrás de su cabeza. La parte de arriba de su cabeza estaba calva por lo que él solía bromear que los pájaros le arrancaban el cabello y se lo llevaban para hacer sus nidos al no encontrar ramitas.
Repentinamente, llego uno de los empleados de la hacienda Parris para informarle algo importante:
-Señor Parris, el capataz Hugo acaba de llegar dijo que tiene que hablarle sobre un asunto de suma importancia.
-Hazlo pasar. -Le ordenó Samuel Parris a su empleado.
-Si, señor Parris. -Respondió Samuel yendo a buscar a Hugo al recibidor.
Mientras tanto en la hacienda Walker nos encontramos a Carol Walker y a Chica quienes están listas para preparar carnada para ir de pesca.
-Gracias por dejarme ayudarte a hacer la carnada. -Agradeció Carol sonriente
-De nada, es bueno que sepas como se hace. -Exclamó Chica sonriente.
-¿Qué hacemos primero? -Pregunto Carol observando los ingredientes que había sobre la mesa.
Sobre la mesa se podía varios ingredientes; harina de trigo, harina de maíz, azúcar granulada, una cabeza de ajo, queso y una taza la cual toma Chica para comenzar a explicarle a Carol paso por paso:
-Lo primero que debes hacer para poder hacer fácilmente la carnada es tomar un recipiente como este. -Le explica Chica a Carol señalando un recipiente que se encuentra sobre la mesa. Ella coloca el queso en el recipiente para posteriormente agregarle agua.
Carol estaba atenta y fascinada viendo a Chica preparando la carnada, ya que ella explicaba cada paso que iba realizando.
-Luego de poner el queso con el agua en el recipiente esto se debe mezclar. -Le explica Chica a Carol.
-¿Con qué se mezcla? -Le preguntó Carol con curiosidad.
La chica sonrió mientras levantaba sus manos diciendo un simple "las manos".
-¿Con las manos? ¿Cómo es posible? -Pregunto Carol confundida.
-Así es como se hace. -Exclamó Chica mezclando los ingredientes con sus manos.
Carol observaba fascinada la habilidad y la facilidad con la que ella mezclaba los ingredientes.
-¿Quieres intentarlo? -Le pregunta Chica a Carol.
-¿Puedo? -Pregunto Carol emocionada.
-Claro que sí. -Le respondió Chica entregando el recipiente.-Mezcla bien.
Chica toma una taza para incorporar los ingredientes secos mientras Carol mezcla el queso con el agua.
-Para lo que sigue vamos a usar una taza. -Le dijo Chica a Carol.
-¿Para qué sirve la taza? Le preguntó Carol a Chica.
-Para tomar las medidas. -Respondió Chica llenando la taza con harina del costal de harina de trigo. Luego ella levantó la taza y le mostró a Carol que estaba totalmente llena de harina de trigo.-¿Lo ves?
Carol asiente con su cabeza mientras ve como Chica deja caer la harina de la taza sobre la mesa explicando:
-Yo añado los ingredientes mientras tú sigues mezclando. -Le dice Chica a Carol.-Para esto lo primero que se necesitan dos tazas de harina de trigo y dos de harina de maíz.-
Chica echa dos tazas de harina de trigo y después dos tazas de harina maíz en el recipiente mientras Carol continuaba mezclando.
-Y 1/2 taza de azúcar. -Explica Chica mientras añade el último ingrediente.
-No sabía que a los peces les gusta el azúcar -Exclamó Carol.
-A todos les gusta el azúcar. -Le respondió Chica a Carol.
-Por eso pican tan tantos cuando uso esta carnada. -Exclamó Carol sonriendo.
-Así es como se hace, ahora está bien, pero a veces se pone demasiado pegajosa o demasiado rígida. -Le explica Chica a Carol.- Si la masa es demasiado pegajosa se le añade más harina y si queda demasiado rígida se le agrega más agua.
-Yo no sabía que hacer esto era tan divertido. -Exclama Carol mientras continúa mezclando con sus manos unos minutos más.
-Creo que ya está, fíjate si se desprende del recipiente al continuar -Dijo Chica observando el recipiente con la masa.-Cuando comience a desprenderse del recipiente, debes retirarla y amasar con las manos hasta que quede suave. Aprendes rápido, te salió bien a la primera.
-¡Si! Lo logré! -Victoreo Carol sonriente.
Chica acercó su mano a la masa y agarró un poco.
-Para probarla, separa una pequeña pieza y forma una bola. Si queda la forma de una bola suave, significa que ya está lista. -Explica Chica formando una bola con la masa usando sus manos para luego mostrarle a Carol.-Asi tiene que quedar...
Carol asintió con su cabeza sonriendo mientras Chica colocó la bola de masa sobre una tabla de cocina hecha de madera.
-Haz la prueba.-Exclamó Chica separando otro trozo de masa para dárselo a Carol. Chica separó otro trozo de masa mientras Carol sostuvo la bola de masa con ambas manos y la observó fijamente sin saber bien cómo hacer.
-Hazlo como yo. -Le dijo Chica a Carol mientras lentamente comienza a formar otra bola de masa usando sus manos.
-¿Así? -Pregunto Carol intentando copiar el movimiento de las manos de Chica.
-Si exactamente, sigue con el mismo movimiento hasta que veas que ya tiene forma redonda. -Le respondió Chica a Carol.
Al sentir que la masa ya había tomado forma redonda Carol la sostuvo sobre la palma de su mano para ver cómo había quedado.
-¿Qué tal quedó? -Le pregunto Carol a Chica.
-Perfecto, la verdad quedo muy bien. -Exclamó Chica sorprendida.
Chica y Carol continuaron haciendo bolas de masa hasta usar toda la masa.
-¿Están listas? -Pregunto Carol emocionada.
-Aún no, para terminar hay que dejarlas en agua hirviendo durante unos 2 minutos. -Le explico Chica a Carol.-Pasados esos 2 minutos hay que esperar a que se sequen y una vez que estén secas, están lista para usarse.
-Genial. -Exclamó Carol sonriente.
En la hacienda Parris, Hugo estaba en la sala con Basilisa cuando entró Hugo acompañado del empleado de la hacienda.
-Hola capataz, ¿a qué se debe esta visita? -Le preguntó Samuel a Hugo.
Hugo se quedó un instante en silencio mientras extendía su mano con la cual sostenía un sobre que se acercó hacia Samuel.
Él debía tener cuidado con lo que dijera a pedido de Antonio, él recuerda que ese mismo día conversó con él sobre eso;
Antonio le había dado la misma carta que él fue a entregarle a Samuel.
-Necesito que por favor vayas ahora a la hacienda Parris y le entregues a mi hermano esta carta... -Le había suplicado Antonio a Hugo.-Voy a necesitar que cuide a Carol unos días, yo así no puedo.
-Si, señor, enseguida voy -Le respondió Carol a Antonio asintiendo con su cabeza. Él se había dado media vuelta, pero en ese momento Antonio lo detuvo con un "espera".
-Dígame, señor. -Le dijo Hugo.
-Tú sabes lo que mi hermano piensa de los esclavos... -Exclamó Antonio.
Se refiere a que Samuel no comparte la forma de pensar abolicionista de su hermano. De hecho, Antonio le ofreció comprarle varios de los esclavos que Samuel tiene en su hacienda, pero él no aceptó argumentando que luego tendría que volver a comprar más para reponer los que le vendiera.
Hugo respondió solo asintiendo con su cabeza, él sabía muy bien eso, ya que él estaba presente cuando Antonio había hecho esa oferta.
-Sabes que Samuel no entendía por qué habría que pagarles por trabajar siendo que él consideraba que con comida y lugar es suficiente, por eso no les da su carta de libertad. -Le explicó Antonio.-Es su forma de pensar y yo respeto su opinión, por eso no debes decirle que fueron las personas del Quilombo las que atacaron, eso solo reforzaría su teoría de que los esclavos y las demás personas son personas que necesitan ser esclavizadas. Además, tampoco es su culpa, Zumbi es una buena persona es solo que fue engañado por ese maldito.
-Entiendo señor, pero ¿Qué le diré entonces en caso de que pregunte? -Le preguntó Hugo a Antonio.
-Le dirás que fui víctima de un asalto cuando fui a visitar a la condesa... -Le respondió Antonio.-Pero se lo dirás solo si te pide detalles de qué fue lo que pasó.
Al recordar eso Hugo hizo un gesto de resignación mientras Samuel tomaba la carta de sus manos observando de forma despectiva. Samuel no solo consideraba inferiores a los esclavos, él también consideraba inferiores a los ex esclavos y a los empleados.
Samuel consideraba que para ser una buena persona, alguien de bien era requisito excluyente provenir de una familia distinguida y adinerada, así como él y su familia.
Samuel abrió el sobre y sacó de su interior la carta escrita por puño y letra de su medio hermano en la cual se leía:
Mi estimado Hermano:
Tengo el desagrado de informarte que estoy herido y momentáneamente no puedo cuidar de mi pequeña Carol. Por esa razón te escribo con pesar para pedirte de favor que cuides de ella hasta que me recupere porque no hay nadie más en quien confíe para algo tan importante.
Espero que esto no represente un problema para ti, por favor envíame tu respuesta con Hugo.
Antonio.
Samuel terminó de leer la carta manteniéndose inexpresivo hasta que volvió a ver a su hija.
-Basi, tu prima vendrá a visitarnos. -Exclamó sonriente Samuel.
-¿Carol vendrá? -Pregunto Basilisa emocionada.
-Si, este año adelantara su visita ¿podrías avisar a los esclavos para que le preparen una habitación? Por favor -Le preguntó Samuel a Basilisa mientras sonreía forzadamente.
Basilisa se levantó de la silla de un brinco emocionada y no era una sorpresa, ya que Basilisa y Carol se divertían mucho jugando a brincar la cuerda y demás. Carol va siempre de visita en el verano mientras que Basilisa va siempre a visitarla en el invierno, pero esta vez todo sería diferente se adelantó su visita.
-¡Si! Yo les digo. -Dijo Basilisa yendo a buscar a los esclavos.
Cuando Basilisa se fue la sonrisa de Samuel cambió por una mirada de preocupación mientras le pregunto a Hugo:
-¿Qué le pasó a mi hermano?
-L-Lo asaltaron cuando iba a visitar a la señora condesa. -Tartamudeo Hugo con nerviosismo.
Más tarde en la hacienda Walker Antonio se encontraba recostado en su cama descansando cuando de repente golpearon la puerta de su habitación.
-p**i, soy yo, ¿Estás despierto? -Pregunto Carol desde el otro lado de la puerta.
-Sí, estoy despierto. -Le respondió Antonio a Carol.
Carol entró en la habitación de su padre y se acercó situándose junto a la cama donde él estaba recostado.
-¿p**i puedo ir a pescar al río con Chica? Le pregunto Carol.
-Claro, pero ten cuidado. -Le responde Antonio a Carol.
-Si, tendre cuidado. -Aseguró Carol saliendo de la habitación de su padre.
Antonio sonrió y suspiró levemente volteando a ver a la ventana.
Carol bajó por las escaleras y fue hacia el recibidor donde la esperaba Chica con las cañas de pescar y las cubetas con la carnada.
-Dijo que sí. -Le dijo Carol a Chica yendo a donde ella estaba.
-Genial, hoy es un buen día para pescar, ya que ayer hubo luna llena. -Exclamó Chica sonriente.-Toma tu caña.
Chica le dio a Carol su caña y cubeta con carnada quedándose con la suya.
Hugo no estaba acostumbrado a mentir, no tenía necesidad de hacerlo hasta ese día así que él esperaba que Samuel le creyera.
-¿Atraparon al maldito? -Le preguntó Samuel a Hugo mientras giró su cabeza para verlo.
Hugo bajó su mirada mientras negaba con su cabeza. Samuel volvió a meter la carta en el sobre
-Dile a mi hermano que no se preocupe, yo cuidaré de Carol. -Dijo Antonio devolviéndole el sobre.
-Yo se lo diré. -Le responde Hugo tomando de nuevo el sobre.
Mientras Chica y Carol llegaron al río, ambas caminaron hasta "su lugar"; un viejo y gran tronco cortado el cual usaban como asiento siempre que iban de pesca. A veces Carol iba de pesca con sus amigos, también iba de pesca con Basilisa cuando ella iba de visita y a veces Carol iba sola.
-Pescaremos muchos peces hoy. -Exclamó Carol sentándose junto a Basilisa.
-Si, los días después de la luna llena son los días en que los peces pican más, aun así recuerda lo que te dije. -Le respondió Chica metiendo tomando su cubeta para buscar carnada. Tanto Chica como Carol usaban bolas de masa como carnada así que ambas comenzaron a pescar.