Relator omnisciente Charlie se levantaba antes del alba cada día para realizar sus ejercicios físicos que lo mantenían en excelente forma. De treinta y siete años, se consideraba un veterano ya retirado de sus funciones policiales. Es que el trabajo que tenían como oficiales era desgastante en todo sentido y al igual que su jefe, el ahora empresario Jason Connor, había tenido que dejar lo que tanto amaba por las razones menos pensadas. Charlie Fox había tenido una vez una familia constituida por una hermosa y joven esposa y una niña preciosa que era la luz de su vida pero una tragedia las arrebató para siempre de su lado haciéndolo enloquecer por un largo periodo y eso era entendible. Cuando regresó al servicio activo, los test psicológicos lo consideraron no apto por las presiones const

