Relator omnisciente El fornido hombre se dedicó durante un tiempo a la tarea que se había propuesto e ideó su plan de acción para completarlo hasta el último día del mes, recopiló apuntes, filmaciones, testimonios y un sinfín de otras pruebas que le ayudarían a dilucidar lo que lo tenía sin dormir. "Esa mujer merece la pena", se dijo y en el acto aparecieron sus brillantes ojos en su mente. Sabía que estaba jugando con fuego, adentrándose en un mundo en el que nadie lo había llamado pero era terco y rebelde y casi nunca le hacía caso a su conciencia. Cuando tuvo todo, pidió cita con su jefe, solo esperaba que estuviera de buen humor o de lo contrario lo sacaría volando de su oficina. —Adelante —escuchó y enseguida escuchó el chasquido en el que se accionó el mecanismo con el que se abría

