Capítulo 2. ¡Estoy cansada!

1204 Words
— Lo estoy — Volví a confesar. — ¿Qué? — Murmura desde la cocina, mientras yo termino de lavar el baño principal. — Parece que no me estás escuchando — Si lo hago, te escucho. Es la grasa de la cocina que no me deja realmente entenderte. La odio. En su voz se identificaba el esfuerzo que mi compañera estaba haciendo para retirar la grasa acumulada sobre la estufa de la casa que limpiabamos este día y que, según la dueña “No estaba tan sucia”. Yo, al igual que ella, odio la grasa acumulada en la cocina, pero también odio el descaro con el que las personas contratan personal de limpieza entre mentiras solo para pagar una hora menos de trabajo, algo que no es representativo para ellos, en la mayoría de los casos, pero que para nosotras es un desgaste físico, además de una pérdida real de tiempo y dinero. Salimos finalmente de aquella casa de tres pisos con tres baños y tres habitaciones; salón principal, sala de televisión, cocina enorme y sótano, por la que solo pagaron dos horas de trabajo de dos personas al precio de una. Era un total abuso, pero eran nuestros primeros clientes y no íbamos a rechazarlos. Un año después, ahora que mi trabajo casi se ha profesionalizado y tengo clientes habituales cada semana, me doy el lujo de rechazar este tipo de “clientes” si es que así se deben llamar. En fin, recuerdo que ese día tenía tanta necesidad de hablar con ella, que del pecho prácticamente me salían respiraciones con letreros y el peso de lo que quería decir, era más fuerte que la grasa que por poco no pudimos retirar. Quería decirle que estaba cansada, en ese momento y ahora, un año después… sigo cansada. Pero mi cansancio, además del físico por trabajar más de doce meses en algo que jamás hice en mi país y que es absolutamente desgastánte aunque en realidad me provea una gratificación instantánea que va más allá del beneficio económico, era también un cansancio emocional. Saliendo un poco del hilo, pienso que puedo hablarles al respecto, compartirles la satisfacción ilógica que este trabajo me produce. Resulta que, con el tiempo empecé a entenderlo, trabajar en limpieza me daba un disfrute instantáneo debido al cambio que podía apreciar en las casas o apartamentos en los que llegaba a intervenir. Pero más allá de esto, descubrí que, empezaba a incidir de cierta manera en la vida de mis clientes al crearles un sistema de organización que poco a poco iban ellos adoptando. Inicialmente creí que se trataba de algo solo coincidencial, yo llegaba les ordenaba, además de la limpieza por la que pagaban, yo me dedicaba a asignar lugares a objetos, crear patrones de diseño en sus estanterías, optimizar y hasta maximizar espacios en sus cajones de closet, estudio o cocina y luego ellos mantenían las cosas tal y como yo las había dispuesto. Esto para mi significa horas menos de trabajo, por lo que, técnicamente son pérdidas de dinero, pero al final era un cambio importante en el ambiente de habitación de las personas que me daban la oportunidad de trabajar, teniendo en cuenta el cóctel de catástrofe que era mi vida al ser nueva en este país y no hablar para absolutamente nada, el idioma francés. Con el pasar de las semanas, cuando volvía a sus casas y el patrón de orden o limpieza se mantenía, lograba entender el objetivo de mi trabajo y eso, me ayudaba a tener fortaleza para continuar en medio de todas las dificultades de emigrar. Vuelvo al tema principal de este libro, la segunda RD de las 365rd tiene que ver con el cansancio, pero atención a los detalles.Si estoy cansada, además de físicamente por lo que ya les explique, estoy tan agotada emocionalmente de todo este proceso en las relaciones tormentosas que precedieron mi decisión de permanecer soltera, que realmente me he quedado sin energía socialistica (No sé si esa palabra existe) pero es justamente el contexto en el que mi batería se terminó. No quiero de ninguna manera pasar por este proceso de conocer, aceptar, coincidir o pretender que una persona me es interesante por cualquier de las cualidades o falta de las mismas que el susodicho pueda tener. Estoy al borde por tener que elegir y tratar de identificar lo que bien puede ser una bandera roja o una necesidad de la dependencia emocional, por “Cagar” (Perdón, pero es la mejor definición) la relación para ratificar que jamás podré ser amada con sinceridad o que mis relaciones nunca van a funcionar y volver a esta locura de círculo vicioso en el que sigo siendo la víctima.(Puede leerse VISTIMA, también funciona). Aunque también me cansé de descubrir, en muchos casos, que las sospechas eran reales y al final, el príncipe se convierte en rata, por que no llega a sapo. Y muchas otras cosas más que trae consigo el bello arte de conocer o idealizar… ¿Cúal creen que es el término adecuado? Pero más allá de esto, estoy cansada de las amistades, estoy agotada literalmente de desgastarme siendo la amiga perfecta que escucha, orienta, aconseja y entiende, pero cuando soy yo la que necesita de atención, entonces es cuando ellos/ellas olvidan que en su momento, tuve el tiempo y la paciencia para oírles, atenderles, explicarles. Resulta que no puedo sentirme más sola, estando sola, que cuando estoy en el círculo de amigos que elegí. Entonces, también allí me di cuenta que, estoy cansada del esfuerzo que requiere mantener una amistad y por esto también decidí alejarme de las relaciones que representarán esfuerzo de mi parte para mantenerse, deje de llamar, escribir y buscar… por supuesto que la mayoría solo se disolvió en el pasar del tiempo como si literalmente nunca hubiera existido porque de ellas no quedaba ni el recuerdo. Otras, pocas, permanecen, prácticamente sobreviven. pero soy escéptica para creer que llegarán a los 365rd sin que sea yo, quien realice el esfuerzo mayor en su trayecto. Al final, creo que esto también tiene que ver con “Aprender a estar sola”, otra genialidad de José, que por supuesto aún rechazo de cierta manera, pero sin ser del todo sincera y confesárselo a mi psicólogo, por que realmente me cuesta creer que tengo que aprender algo a lo que, al parecer desde niña estuve enfrentada. Lo que parece ilógico en esto es que, de la misma soledad que viví en mi infancia debido a diferentes situaciones que no elegí pero que de las que tampoco soy responsable, se genera esa misma necesidad de compañía que, se ha desbordado con el paso de los años y la acumulación de otras tantas constantes y que, ahora hace parte de lo que soy como persona, de la construcción que realicé de mi personalidad. Entonces, ahora que voy entendiendo lo que soy, no debo intentar desconocerlo o rechazarlo, si no que, resulta que debo aprender a vivir aceptando estos rasgos y trabajar para que ellos, no sean una constante de en mis relaciones interpersonales, por que ya sabemos todos, la muerte anunciada a la que me llevan. ¿Y tu? ¿De que estás cansado/a?
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