6. Debo hacer más amigas.

1179 Words
Brooke. Cuando despierto por la mañana, veo que por la ventana de mi habitación brilla con intensidad el sol, calienta mi cuerpo y rápidamente empieza a sentirse pesado, mi cabeza está a punto de explotar, tengo que dejar de beber en exceso. Estoy media soñolienta, me rasco mi seno derecho e intento recordar, ¿en qué momento habré llegado a mi habitación? Un momento, estaba bebiendo con alguien, ¡con Jordan! Salté de mi cama tan rápido que casi me doy en toda la cara contra el piso, me asomé con cuidado hacia la sala y lo vi recostado plácidamente en el sofá, por suerte aun seguía dormido. No lo pensé mucho, huí de mi departamento lo más veloz que me permitieron mis pies mal coordinados, fui una cobarde, lo sé, pero el pánico se apoderó de mi. Al volver, Jordan ya se había ido, cruzaba los dedos y le rezaba a todas las deidades para no verlo pronto. Me dejé caer en el sofá y empecé a respirar de nuevo, decidí tomar un baño para ver si podría lograr despejar un poco mi mente de todo el caos que él me ocasionaba, brincaba y cantaba con la música que salía de mi celular, porque sí, llevo mi celular hasta al baño. Di un mal paso en mi mala imitación de la coreografía de Dynamite, el rey del escenario Jimin lo hacía difícil, terminé cayendo de forma dolorosa al suelo golpeando mi cadera contra la orilla de la bañera y dislocando mi hombro derecho. ¡Maldita sea! ¡dolía muchísimo! Ahora, ¿Cómo se supone que iba a pedir ayuda? No debía moverme y además estaba desnuda, diablos, no quería que los paramédicos me vieran como mi madre me había traído al mundo. Tenía que haber alguna forma en la que pudiera conservar la poca dignidad que me quedaba. Me estiré lo mejor que pude y alcancé a tomar mi teléfono, ahora, Alissa no podía venir ya que se encontraba fuera de la ciudad y mi papá estaba muy lejos, ¡Dios, debo empezar a hacer más amigas! Había alguien más, pero me negaba a llamarlo. No, no tenía cara para enfrentar a Jordan, no después de lo de esta mañana, solo que viendo mi situación, se volvía mi única opción. Iba a tener que tragarme la vergüenza. Marqué como pude su número, por que aunque él no me lo dio lo puedo encontrar en el grupo de w******p de los vecinos. No sé si quiero que me conteste, pero al segundo timbre lo hace. —¿Quién habla?— responde con la respiración agitada. Mierda, tal vez lo interrumpo en un mal momento, o con alguien. —Sé que hay alguien ahí—acusa, por su tono de voz parece molesto, decido quedarme muy callada y colgar. Ni modo, que los paramédicos me vean desnuda, estoy resignada a llamar a emergencias cuando me entra una llamada. Es Jordan. ¿Qué hago? ¿finjo demencia? ¿no contesto? No, necesito su ayuda. —¡¿Quién eres?!— ¡se escucha más enojado, es aterrador! —Jo-jordán, soy yo Brooke, lamento interrumpirte— me sentí tan nerviosa que empecé a tartamudear. —Te escuchas mal Brooke, ¿está todo bien?— preguntó preocupado. —Si, todo esta bien— me golpeo mentalmente cuando digo eso —la verdad es que no, me caí en el baño y creo que me disloque el hombro, lamento tanto llamarte pero... — ni siquiera me dejó terminar de hablar. —No te muevas, voy para allá— y me colgó. Vaya, que bueno que me dijo que no me moviera porque ya pensaba salir corriendo al hospital. En lo que llegaba intenté tomar una toalla para cubrirme pero no lo logré. —Brooke— escucho como me llama a lo lejos, si que fue rápido, no hace ni diez minutos que lo llamé. —¡Estoy aquí!— grité. —Voy a entrar— me avisa y lo veo entrar con los ojos bien cerrados, por un momento olvido por lo que estoy pasando y me rio cuando lo escucho gritar de dolor cuando choca contra el lavamanos. —Que bueno que te cause gracia mi dolor— responde sarcástico —guíame hacía las toallas— le doy las indicaciones para llegar a ellas y me entrega una para poder cubrirme. —Lamento haberte interrumpido— me disculpé, ahora que lo veo bien está algo sudado y sólo lleva pantalón de deporte. ¿Por qué tiene tan marcado su abdomen? ¡Es irreal! Maldición, se ve tan sexy con sus musculosos brazos y ese tatuaje que tiene a la altura del hombro, lo más seguro es que si estaba con alguien, claro es muy guapo ¿y qué si ayer nos besamos? No es como si tuviéramos algo, no me importa. —Deja de disculparte Brooke, sólo estaba haciendo ejercicio— aclaró —Al contrario, me da gusto que pudieras llamarme— me da una media sonrisa antes de llamar a emergencias. Cuando llegan los paramédicos me suben a una camilla para llevarme al hospital. —Señorita, debería decirle a su novio que le empaque un poco de ropa para cuando termine se pueda vestir— apenas le iba aclarar al paramédico que Jordan no era mi novio cuando el contestó que si. Ya en el hospital, el joven doctor que me asignaron, apenas me dijo que me iba a doler cuando me acomodó el hombro. —¡m****a!— grité tan fuerte que asusté a algunas enfermeras y uno que otro paciente. Después me dio un fuerte analgésico y me quedé dormida. Cuando desperté estaba de nuevo en mi departamento y con Jordan a mi lado. —El doctor te recetó unos analgésicos para el dolor, te los dejé en la mesita junto a los horarios y una jarra con agua para que no tengas que levantarte— me pasó una pastilla junto con un vaso con agua y tragué. Estaba caminando con rumbo a la salida cuando se detuvo de repente, se quedó de pie un momento en su lugar, dió media vuelta y regresó de nuevo a mi lado. —¿Podemos hablar un momento? Sobre anoche— lo que sea que quisiera decir, yo no lo quería escuchar. Por lo menos, no ahora. —¿Cómo entraste al departamento?— pregunté para desviar el tema. Aunque era una buena pregunta. Él me miró unos segundos divertido. —Tengo una hermana obsesionada con Pretty Little Liars, y mi favorita era Spencer, algo se me quedó— pareció entender que no quería hablar sobre anoche. —Gracias Jordan— le agradecí por más de una cosa. Empezaba a sentirme cansada por los medicamentos, estaba casi dormida pero alcance a escucharlo hablar. —No tienes nada que agradecerme— podía sentir como apartaba un mechón de cabello de mi rostro —no hay nada que no haría por ti— suspiró ruidosamente —¿qué me estás haciendo Brooke Maxwell? Está no era la misión—. Después, solo me quede dormida.
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