Brooke.
Por fin había terminado el semestre, ya sólo quedaban los exámenes de recuperación pero ya no era casi nada. Hablaba por mi, no por mis alumnos, de todas maneras de esos examen se encargan los maestros temporales.
Así que, ¡hola vacaciones!
Estos últimos días había estado regresando a casa sola porque Jordan me aviso que tenía algunos problemas en el trabajo y que de hecho ni siquiera estaría en el departamento en un par de días, sinceramente eso me entristeció, me gustaba su compañía.
Estaba por entrar en el elevador derrotada por el trabajo, cansada con ganas de quitarme los zapatos, el brasserie y beber alcohol como toda una adulta normal, cuando empezó a sonar mi celular, pero no era el tono común, era su tono.
Era Alissa.
—¿Cómo se encuentra la mujer más inteligente, además de valiente y guapa de todo el m*****o MIT?— wow, esas eran entradas. Aunque estaba sorprendida y maravillada por las palabras de mi mejor amiga, también tenía una ligera sospecha de que algo quería.
—Estoy muy bien, algo más interesante es ¿cómo le va a la futura novia más hermosa con los últimos planes?— Si no nos echamos porras entre nosotras ¿quién?
Ella reía encantada —te faltó valiente y guapa, pero todo va muy bien gracias a ti— en mi poco tiempo libre le ayudaba con los últimos detalles —de hecho quería invitarte.. — ay no, ahí va otra vez —a una cita doble ¿qué dices?— preguntó entusiasmada.
—Alissa, ya habíamos hablado de esto. Te quiero, pero debes entender—.
—Vamos, él es increíblemente sexy, te la pasaras genial— sonaba realmente entusiasmada —no te estoy pidiendo que te enamores, es algo casual, quien sabe, tal vez s****l—.
—Alissa, no— ninguna de sus palabras me iba a hacer cambiar de opinión, estaba decidida.
Bufó molesta, ella no se iba a dar por vencida tan fácil —¿por qué no le das una oportunidad? A no ser, que ya tengas puestos tus ojos en alguien más— indaga aún más curiosa.
Tenía pocas opciones, así que decidí arriesgarme —la verdad es que sí— mentía con todos mis dientes, pero es que no quería salir con alguien en este momento. No me sentía preparada para conocer a un extraño.
—¡Dime quien es en este momento Maxwell!— exigió.
—Mi nuevo vecino— confesé. Ella gritó a todo pulmón y casi me rompe el tímpano —tranquila, tal vez no sea nada— fingí no darle mucho interés, tal vez así sea más fácil.
Pero ella no da marcha atrás, debí anticiparlo —no, ahora debo conocerlo. Tendremos una cita doble, tú y tu vecino con Matt y conmigo— decretó.
—Alissa espera, no ...— me iba a inventar una excusa fantástica cuando me interrumpió.
—Te veo el sábado— eso fue todo, terminó la llamada.
No, no podía pasar, simplemente no, Jordan me cae bien, realmente me agrada, nos hemos vuelto buenos amigos pero no como para invitarlo a una cita.
No estoy segura de ir en esa dirección con él.
Piensa Brooke, piensa.
¡Lo tengo! Mañana le mandaré un mensaje a Alissa y le diré que Jordan no quiso salir conmigo, ¡eso es!
—Pensar bien es lo que hago—sonreí orgullosa por mi gran idea, de pronto escucho como alguien se ríe detrás de mí.
Era Jordan saliendo del elevador. Ni siquiera me di cuenta en qué momento llegué a mi piso.
¿Habrá escuchado algo de lo que decía por teléfono? Ruego al altísimo que no.
—Hola vecina— me saludó con una agradable sonrisa, bien, era una linda sonrisa, una muy linda.
—Hey vecino, ¿qué tal le va?— eso es, mantén una imagen casual —¿todo bien en el trabajo? ¿la nación está a salvo?— reí de forma tonta y él se veía incómodo —¿el clima afuera es agradable?— ¡por favor, que alguien me detenga! En serio, era patética, ojalá pudiera morir de una combustión espontánea ahora mismo y evitarme más humillación.
Él parecía saber algo, no sé qué sabía, pero estaba segura de que algo sabía —todo está bien, empieza a mejorar mi día— me dio una mirada profunda, algo intimidante y, sexy —tú te vez bastante cansada— hizo hincapié en esas dos últimas palabras.
Bueno, dije que era atractivo, no brillante.
—Wow, que palabras tan halagadoras, lo que toda mujer quiere escuchar. Realmente tienes un don para atraer mujeres— mi sarcasmo podía notarse a kilómetros de distancia.
—No me malinterpretes— sonrió nervioso mientras caminaba de reversa hacia su departamento —a ti todo te queda bien— y así como lo vi, desapareció tras su puerta.
¿Cómo puede irse así como si nada habiendo dicho eso? Ah, que hombre.
Pensándolo bien, tal vez no sea mala idea salir con Jordan, ¿o sí?
Como amigos, claro, le explicaré la situación y él seguro entenderá. Lo más que puede pasar es que me cubra con esto y luego podremos reírnos de lo tonta que he sido.
Ya bien decidida toqué a su puerta y crucé los dedos para que todo salga bien.
No pasaron ni cinco segundos cuando apareció —Hola de nuevo vecina—.
—Tienes planes para está noche?— pregunté directamente, ¿por qué mis manos decidieron sudar en este momento?
—No— bien, es el momento de sacar a mi yo valiente. Sin embargo él fue más rápido —¿Quieres salir conmigo Brooke?— preguntó dejándome atónita.
¿Qué?
Era yo quien tenía que preguntar ... hay da lo mismo, será el mismo resultado.
—Si, me encantaría— respondí como si nada. —Podemos pedir de cenar y beber algo en mi casa, ¿qué dices?— propuse.
—Suena como el mejor plan del mundo— me dio una increíble media sonrisa y de inmediato cerró su puerta para dirigirnos a mi departamento.
Cenamos mientras veíamos una película tan mala, pero tan mala que nos hacía reír. Bebimos lo suficiente como para no poder mantenernos en pie.
Ni siquiera recuerdo que era lo que decía Jordan pero me hacía reír muchísimo, tanto que me hizo caer del sofá y casi me orino encima.
—Tuviste que verlo, fue realmente gracioso— solo asentí, a penas podía seguirle la corriente.
Hablamos y reímos un poco más hasta quedarnos en completo silencio.
Uno que él rompió —esta a sido una de las mejores noches que he tenido Brooke— confesó.
—Yo creí que está noche sería horrible para ti— ahí iba mi ebria y honesta yo —Eres demasiado lindo y agradable, eso sino tomamos en cuenta tu apariencia de hombre rudo y peligroso— en estos momentos me llegaban las mejores ideas —¡eres como un perrito!, ¡como un rottweiler!— en mi mente la comparación era perfecta.
Reí aún más fuerte cuando Jordan hizo ademán de querer ahorcarme, intentó acercarse y yo por reflejo me alejé hacia atrás de la manera más torpe haciendo que él quedara encima de mi sin llegar a aplastarme.
Tragué fuerte cuando noté que él ya no reía, y que era imposible salir de entre sus brazos. Y la verdad, es que tampoco quería hacerlo.
Tranquila Brooke, él obviamente no quiere besarte, me decía a mi misma.
Pero poco a poco acercaba más su rostro al mío, tan cerca lo tenía que podía ver como sus pupilas se dilataban, como brillaba la punta de su nariz y percibía el ligero olor de su shampoo.
Quería besarlo, moría por hacerlo —Bésame— dije sin pensarlo mucho y él lo hizo de inmediato.
No fue rápido, se tomó su tiempo para marcar con delicadeza mi boca, todo era tan intenso y con tanta pasión que sentía que me quemaba la piel. Este momento era tan diferente, Jordan tomaba todo de mí como si las respuestas a los más grandes enigmas se encontraran en mis labios, y yo disfruté cada momento sin culpa, me dejé llevar, todo era tan excitante hasta que nos tuvimos que separar por falta de aire. Me acarició la mejilla y me dejó por último un ligero beso en la frente.
Ninguno dijo nada, solo nos miramos fijamente, nos acomodamos mejor en el sofá y me quedé dormida entre sus brazos